¿Qué son los nuevos medios?

Publicado por Lorena Betta

Esta es la pregunta que dispara el trabajo de Lev Manovich en su libro El lenguaje de los nuevos medios para analizar la configuración de la cultura contemporánea con la emergencia de formas de producción, distribución y comunicación mediatizadas por el ordenador. En este abordaje, los nuevos medios son analizados a partir de las convenciones instaladas por medios anteriores como la imprenta, la fotografía y el cine.

Para el autor, no podemos dilucidar las características de los nuevos medios si no volvemos a la ciencia de la computación. Es la historia de la evolución del software a lo largo del siglo XX la que puede explicar la naturaleza de los medios actuales. Para avanzar en esa dirección, Manovich propone cinco principios que estructuran el lenguaje de los nuevos medios.

Según el profesor de University of California de San Diego (UCSD) los nuevos medios son medios programables, sujetos a la variabilidad, representación numérica, transcodificación y automatización. Si bien estas características están presentes en otras producciones culturales y tecnológicas, como el cine, se extienden con el surgimiento de la interfaz gráfica de usuario de las computadoras personales.

Con representación numérica Manovich hace referencia a que los medios se componen de un código numérico. Se pueden describir en términos formales y pueden ser sometidos a manipulación algorítmica. Cualquier pieza de software instalable u online es un ejemplo de representación numérica.

Con la modularidad hace referencia a la estructura fractal de los nuevos medios. La modularidad permite que, los elementos, agrupándose o combinándose de alguna forma puedan, a escala, crear nuevos medios aunque sin necesariamente perder identidad. La Web como un todo ilimitado funciona a partir de una estructura modular.

La modularidad y la representación numérica son condiciones para la automatización. Permiten automatizar algunas operaciones para la creación, manipulación y acceso de los nuevos medios. Cualquier editor de video o imagen y sus instrumentos para crear capas y filtros de alteración podrían ser un ejemplos de automatización. A nivel Web, el lenguaje XML (Extensible Markup Language) que permite crear canales de RSS (Really Simple Syndication) permite automatizar y personalizar contenidos generados por distintas fuentes (modularidad).

La variabilidad. Los nuevos medios están en construcción permanente y se pueden realizar infinitas versiones de ellos. Este principio también está íntimamente ligado a su codificación numérica y a su estructura modular, como asimismo, en otro registro, con la cultura de la remezcla (Lessig, 2008). El principio de variabilidad supone las múltiples variaciones o versiones que puede tener un producto en digital. Ejemplo de esto son los contenidos generados con las aplicaciones Web 2.0. Otros podrían ser un pool de fotografías en Flickr, donde los usuarios actualizan modularmente el estatus del contenido o incluso cualquier artículo de Wikipedia, donde un artículo es una variación permanente.

Por último la transcodificación. “Como los nuevos medios se crean, se distribuyen, se guardan y se archivan en las computadoras, cabe esperar que sea la lógica del ordenador la que influya de manera significativa en la lógica cultural de los medios” . Según Manovich, la nueva cultura del ordenador es una mezcla de significados humanos e informáticos, de modos tradicionales en que la cultura moderna ha modelado el mundo y de los propios mecanismos que tienen las computadoras para ordenarla.

Con todo, el acercamiento de Lev Manovich a los nuevos medios propone definiciones ligadas a la arquitectura de procesamiento posible de la información y a las combinaciones narrativas de las bases de datos. El autor profundiza esta perspectiva en su último libro Software Takes Command.

Por otro lado, desde un enfoque más semiótico está Carlos Scolari y su libro Hipermediaciones , quien traza un mapa de las definiciones sobre nuevos medios que plantea Manovich y otros analistas, y en su intento de definir el objeto de estudio de la comunicación digital interactiva, filtra algunas características sustantivas que diferencian los nuevos medios de los medios tradicionales. Ellas son: digitalización, reticularidad, multimedialidad e interactividad.

La digitalización es una de las características más sobresalientes de los nuevos medios, y tiene que ver con la idea en Manovich de que los medios se volvieron programables. “La digitalización es un proceso a través del cual las señales eléctricas pasan por un dominio analógico a uno binario”. Los medios adquieren un valor numérico. Toda la información que hoy circula por la Web pasa por un sistema de compresión, trátese de documentos de texto, imagen, sonidos, películas, etc. Al convertirse la información en un dato numérico, en bits, se puede combinar, mezclar y reutilizar fácilmente.

Otra de las características es la hipertextualidad, un concepto muy estudiado desde los años 90 por académicos ingleses provenientes de la crítica literaria, como George Landow, que analiza la convergencia de las nuevas tecnologías y la literatura.

Scolari, identifica a Vannevar Bush y Ted Nelson como fundadores de la comunicación hipertextual electrónica. El ingeniero matemático Bush en 1945 a través del ensayo As we may think imaginó un sistema de almacenamiento del saber humano gracias al cual cada usuario podría interconectar a gusto todo tipo de documentos para crear otros. Este sistema llamado MEMEX (MEMory EXtention), “se trataba de un dispositivo destinado al uso individual, una especie de archivo privado mecanizado en el cual se memorizaban los libros, documentos y comunicaciones, y que podía ser consultado con gran rapidez y flexibilidad” . Nelson retomó las ideas del ingeniero informático norteamericano Bush y en 1965 inventó un sistema de archivación de información universal que dio origen a la actual Internet. Su sistema lo bautizó como Xanadú. Era una especie de red mundial de enlaces entre documentos en evolución que incorporaba nuevos textos y conexiones. Esta red era la encargada de “proveer millones de documentos a millones de usuarios que en forma simultánea siguen las conexiones y las ventanas a través del cuerpo de un hipertexto en continuo crecimiento”. Para Nelson, “el pensamiento y el habla son intrínsecamente hipertextuales. En la escritura reordenamos las ideas que surgen de manera arborescente y las colocamos en la secuencia requerida por la lengua escrita” (Ortolano, 2005).

Otra de las características que plantea Scolari es la reticularidad. En la relación mediada por computadora, la reticularidad es la confluencia de flujos diversos de intercambio de información. Del modelo del broadcast (uno a muchos), que fue el modelo comunicacional de los medios tradiciones como los diarios, la radio, la televisión o el cine, los nuevos medios cambian a un modelo reticular donde los intercambios varían de muchos a muchos, de muchos a uno, de uno a uno. La reticularidad de la Web cuestiona la emisión central del modelo broadcast y fomenta en los usuarios, con su arquitectura, la confluencia de escenarios de emisión y recepción, distribución y manipulación.

En cuanto a la interactividad, según el autor, puede asumir varios sentidos. “A veces la interactividad es una respuesta reprogramada dentro de un sistema, interacciones en las comunicaciones sujeto-sujeto, e interacciones entre el sujeto y el dispositivo tecnológico” (interfaz) Retomando a Marshall McLuhan, Scolari plantea que la interactividad en el contexto de los medios digitales contribuiría a conformar a un tipo de usuario más poderoso, donde – como sostiene Eliseo Verón- los receptores se convierten en programadores . Los espectadores pueden programar porque los medios están más abiertos y se han vuelto programables, diría Manovich.

Por último, en relación a la multimedialidad o convergencia: la digitalización ha permitido la convergencia de medios y lenguajes, y combinación de imagen, sonido y texto.

Mirta Varela habla de “miscelánea multimedial” (Varela, 2009), donde lo misceláneo tiene que ver con una convivencia de “géneros y materiales de características y origen diversos”, mezcla de títulos, fotografías, textos breves y ventanas que llevan a textos más extensos, fragmentos de audio y de video.

Scolari entiende que los nuevos medios proponen un modelo comunicacional que se diferencia de la comunicación de masas, cuyas características eran la monomedialidad, el broadcast y lo analógico. Incluso el esquema clásico de emisores-receptores se transforma con los nuevos medios. Los receptores jugarán un nuevo rol más activo en la comunicación.

El título Hipermediaciones según Scolari, es más adecuado que nuevos medios. Hipermedia sería la hipertextualidad dentro de un contexto de convergencia de lenguajes y medios. Incluso más que un objeto, el autor prefiere hablar de un proceso. La hipermediación responde a los procesos de intercambio, producción y consumo simbólico que se desarrollan en un entorno caracterizado por una gran cantidad de sujetos, medios y lenguajes interconectados tecnológicamente de manera reticular entre sí.

Artículo vinculado
Narrativas hipertextuales: hacia una redefinición del concepto de hipertexto publicado por Mariel Ortolano.

Narrativas hipertextuales:

Hacia una redefinición del concepto de hipertexto
por Mariel Ortolano

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Cuatro son las historias. Durante el tiempo que nos queda,
Seguiremos narrándolas, transformadas
.
Jorge Luis Borges, Los cuatro ciclos.

La noción de hipertexto inspiró gran profusión de ensayos desde la década de los ochenta, algunos provenientes de la ingeniería informática y en relación con la revolución cultural originada por la irrupción de las nuevas tecnologías de la información, en cuyo contexto, hipertexto designa al texto electrónico; otras, provenientes de la teoría literaria y los estudios semiológicos, en las que el término comenzó a utilizarse para definir una de las modalidades de producción literaria, cuya acepción, sobre todo en el caso de Gerard Genette, es diferente y designa la relación entre textos literarios.

Sin embargo, en la misma época, surgen interesantes conexiones entre las corrientes teóricas que analizan la dimensión tecnológica del hipertexto, es decir, el uso del texto digital y sus implicancias, entre varias, el posible desplazamiento del texto impreso por el texto electrónico y otras preocupaciones referidas al futuro del libro; por otra parte, los estudios provenientes de la semiótica, la teoría literaria y la filosofía, que analizan la dimensión metafórica del hipertexto.

Si bien la proliferación de ensayos sobre el tema y la carencia de una definición unívoca del término generó cierto caos conceptual, podría considerarse que en los últimos tiempos y, a partir de ciertos aportes teóricos que intentaremos sintetizar en el presente trabajo, el concepto de hipertexto asume la categoría de metáfora apta no sólo para caracterizar al texto digital o a cierto tipo de texto literario, sino también, en un sentido más amplio, como una noción válida para caracterizar las producciones culturales contemporáneas.

Intentaremos una redefinición del concepto de hipertexto a partir de la recapitulación del origen del término y de la revisión de las diferentes acepciones que fue asumiendo a partir del aporte de autores provenientes de diversas disciplinas, con la intención de unificar criterios que pueden ser contradictorios sólo en apariencia.

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El impacto de Twitter y la irrupción de la “primicia social”

Por Lic. Gustavo Fedi*

Las redes sociales tienen un impacto cada vez más grande en las sociedades. No sólo porque el número de usuarios sigue creciendo (en Argentina hay cerca de 6 millones), sino porque se arraigan cada vez más en lo cotidiano y hacen tambalear conceptos clásicos, como sucede con el de primicia.

Una cadena nacional de la Presidenta, un partido de fútbol (sobre todo si es definitorio, como sucedió con Boca Jrs en la Copa Libertadores), un programa de TV de alto rafting (como ShowMatch o Graduados), o incluso los denominados primeros Juegos Olímpicos 2.0 en Londres; ninguno de estos sería lo mismo sin la posibilidad de hacer público nuestro comentario al respecto, categorizándolo con su correspondiente hashtag. Así, un gol, la performance de un baile o canto, un anuncio gubernamental, un deportista que logró una buena calificación en las olimpiadas, o simplemente una frase ocurrente en radio o TV, se convierten en lo que podríamos denominar una “primicia social”. Todos quieren ser los primeros en dar el dato y, si tienen inventiva y suerte, hasta instalar su propio hashtag. Como consecuencia, muchas personas tuitean en simultáneo la misma información, para ganarse un lugar bajo el sol de la efímera popularidad tuitera. No importa si es un evento público en vivo que están siguiendo en simultáneo millones de personas, como los JJ.OO.; la gracia, lo cotizado, es convertirse también en fuente de información con el fin de llamar-generar nuevos followers.

Estamos en una época en la que, irónicamente y debido a la explosión tecnológica a la que asistimos, una primicia puede ser de varias personas a la vez; simultánea. Pero no se trata solamente de quién tiene la capacidad para difundir una información, sino que se rompió un paradigma: el clásico concepto informativo del “hecho que se da a conocer por primera vez” dejó de tener exclusividad. Así, la versión vernácula del scoop, que da origen al famoso “último momento” de radio y TV, ya no es propiedad sólo de los medios de comunicación sino que se colectivizó. Una noticia puede ahora tener su origen en Twitter, siempre y cuando haya quienes puedan dar cuenta de la información por ser partícipes o encontrarse en el lugar y/o momento indicado. Así sucede a menudo con, por ejemplo, los cortes de luz y las temibles lluvias de granizo: son las personas ubicadas en esos lugares quienes dan simultáneamente la primicia; y los medios los encargados de reproducirla.

La característica distintiva de Twitter, que trabaja sobre una temporalidad durante la cual se coincide (timeline), en lugar de otras redes como Facebook, que lo hacen sobre una espacialidad, un Muro a donde se coincide; hace que sea esta y no otra la plataforma que convierta una publicación en “primicia social”. Es ahora que está sucediendo, no ayer, no anoche ni a la mañana, ahora.

Pero la temporalidad es sólo una de las propiedades que hizo posible el surgimiento de tal primicia, la otra es la ubicuidad. La “necesidad”de estar en todas partes, de querer saber todo, esa suerte de ansiedad informativa propia de esta era; completa el fenómeno. Como nadie, ni siquiera los mass-media pueden estar en todas partes, lo más parecido es que los que están en todas partes puedan transmitir lo que ven. Por eso poder tuitear desde un teléfono celular o smartphone es fundamental. Y es entonces cuando estar en un corte de calle en el centro; viendo un recital; asistiendo a un espectáculo deportivo; encontrando una oferta única en el super o shopping; o simplemente pasando un rato con amigos o familia; se convierte potencialmente en “primicia social”. Porque en un lugar (Twitter), “puedo verlo todo”.

Las redes sociales siguen, a paso cada vez menos lento y firme, modificando nuestras costumbres y sociedades. En este caso, poniendo en jaque la esencia del periodismo: las primicias. Y es que gracias a Twitter, desde ahora y para siempre, muchas dejaron de ser exclusivas y se convirtieron en “primicias sociales”.

 

 

* @memefedi es consultor en comunicación política e institucional, y analista de medios.

 

 

Interactividad o participación

“La interactividad es propiedad de la tecnología, mientras que la participación es propiedad de la cultura” Henry Jenkins

448-6 Les dejamos algunos comentarios sobre el libro de Henry Jenkins, Confronting the challenges of participatory culture. Media Education for the 21st Century, editado por la Fundación Mac Arthur en el 2009.

En el capítulo ¿Qué deberíamos enseñar? Repensando la alfabetización, el autor plantea como punto de partida su desacuerdo con la definición de la alfabetización del siglo XXI del New Media Consortium (2005), esto es: “21st century literacy is the set of abilities and skills where aural, visual, and digital literacy overlap. These include the ability to understand the power of images and sounds, to recognize and use that power, to manipulate and transform digital media, to distribute them pervasively, and to easily adapt them to new forms”.

-Para Jenkins la alfabetización mediática del siglo XXI debe tomar en cuenta tanto la cultura de la imprenta, como también la cultura visual, digital y audiovisual. La idea es que los jóvenes expandan las competencias, y no que reemplacen las viejas por las nuevas. Para ser parte de la cultura participativa tienen que saber leer y escribir.

-En cuanto a las habilidades técnicas, si bien, son también necesarias para que los estudiantes conozcan cómo acceder a la información, sepan utilizar un programa, manejen una cámara, sepan programación básica, etc, no son suficientes. Centrarse en la alfabetización técnica es para Jenkins, como confundir la “caligrafía con la composición”. La tecnología está siempre cambiando (antes la sala de mecanografía, ahora de la sala de computación y pronto devendrá en otra cosa). Los estudiantes necesitan adquirir una comprensión básica de las formas en las representaciones mediáticas estructura de nuestras percepciones del mundo.

-Del mismo modo, las nuevas alfabetizaciones mediáticas deben concentrarse en habilidades sociales y no individuales (como ha desarrollado la educación formal hasta el momento), a los fines de interactuar en comunidades más grandes.

El libro es bien interesante. El autor hace foco en el concepto de cultura participativa, y no en la tecnología interactiva como lo aclara al inicio. “La interactividad es propiedad de la tecnología, mientras que la participación es propiedad de la cultura”. El término participación atraviesa las prácticas educativas, los procesos creativos, la vida comunitaria, la ciudadanía democrática.”

We are moving away from a world in which some produce and many consume media toward one in which everyone has a more active stake in the culture that is produced…

En este sentido, el objetivo del libro es aportar ideas para el desarrollo de competencias en los estudiantes que promuevan la cultura participativa. Las competencias son las que siguen:

skills

Sobre cada habilidad, el autor suelta ideas sobre cómo se puede desarrollarlas en el proceso de enseñanza aprendizaje, de manera tal que los estudiantes puedan convertirse en participantes, y no sólo consumidores, de la cultura de la convergencia mediática.

Entre los ejemplos encontramos tips sobre cómo se puede desarrollar el aprendizaje a través del juego un profesor de historia para enseñar sobre la segunda guerra mundial. O cómo podría aprovecharse la navegación transmedia en clases de literatura o de idioma. O cómo el profesor de geografía puede aprovechar el networking.

También publicado en: lorenabetta.com.ar

Periodismo digital: luces y sombras de las nuevas tecnologías de la información

   por Mariel Ortolano.                     

A modo de disparador de nuestra reflexión sobre el impacto de las nuevas tecnologías de la información en la producción periodística actual y, en definitiva, en toda la producción textual contemporánea, rescato una idea del filósofo argentino Alejandro Piscitelli. Parafraseando a McLuhan, plantea una hipótesis interesante como punto de partida de uno de sus seminarios sobre la naturaleza de las nuevas tecnologías de la información: “las tecnologías cambian nuestro modo de pensar y nuestros modos de pensar cambian las tecnologías”.  Esta idea dispara una pregunta aún sin respuesta para quienes intentamos producir en los nuevos medios digitales: ¿significa realmente un cambio sustancial para el ámbito periodístico la aparición de las publicaciones digitales? ¿Cuál es la especificidad del aporte del periodismo electrónico?            Hoy en día es inevitable el debate entre quienes defienden la cultura del texto impreso contra la invasión del texto digital. Hay quienes piensan que el periodismo digital atenta de algún modo contra la permanencia de los diarios y revistas, o bien, siempre desde una visión oscura en relación con la cultura de la imagen, que la computadora instaló una modalidad arreflexiva de lectura, tendiente a generar un individuo fragmentado y superficial (pensemos en autores como Pierre Bourdieu o Giovanni Sartori). Otros, en cambio, ven en la Internet el futuro de la información y señalan ventajas del periodismo digital que terminarían por imponerse al periodismo tradicional.             En un artículo publicado en el Le Monde Diplomatique de octubre y que se puede leer online, Ignacio Ramonet sostiene que los medios tradicionales fueron considerados hasta ahora el cuarto poder por su posibilidad de controlar los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; en su opinión, los medios digitales conformarían el quinto poder, capaz además de garantizar el derecho a la información y la libre expresión del pensamiento, función que el periodismo en los medios gráficos, radial y televisivo no desarrolla[iii].            Sin embargo, según reflexiona Carlos Scolari[iv], especialista en Comunicación y Semiótica Digital, “el periodismo digital sufrió el mismo proceso ascendente descendente de las punto.com. Se esperaban grandes negocios que no funcionaron tal cual las grandes empresas lo esperaban”. De todos modos, Scolari nos plantea un tema que puede responder al interrogante sobre el aporte específico del periodismo electrónico: la renovación no reside en el modo de hacer periodismo de los medios digitales sino en el modo con que la gente los lee. “La pantalla está imponiendo nuevos modos de lectura y la prueba de esto es que los medios impresos adquieren elementos de la página digital. El texto electrónico remodela cognitivamente a los usuarios y a su vez éstos remodelan los textos electrónicos (interfaces)  al usarlos”. Citando a Mc Luhan[v] quien escribió hace tres décadas “nosotros conformamos nuestros objetos y ellos nos conforman a nosotros”, concluye que los diarios on-line promueven un modo de lectura fragmentada, atomizada. Pero que, también hoy en día, los diarios impresos promueven un modo de lectura similar. Citando nuevamente a McLuhan y su concepto de que los nuevos medios  modifican a los viejos, Scolari agrega que “las interfaces no mueren sino que se recombinan en nuevas interfaces. Seguirá habiendo diarios impresos y digitales, libros en papel y en PDF”.             Quizás no nos enfrentemos a un nuevo modo de hacer periodismo, pero sí a un nuevo modo de lectura por parte del receptor, una modalidad que delegaría en el lector buena parte de la tarea de construir la información. Esto nos lleva a considerar el problema del texto digital como soporte. 

Una cultura hipertextual

Un laberinto de símbolos… Tsui Pen diría una vez:

Me  retiro a escribir un libro.

Y otra: Me retiro a escribir un                                                  laberinto. Todos imaginaron dos obras.

Nadie imaginó  que libro y laberinto eran un solo objeto.                                                           

                                 Jorge Luis Borges, El jardín de senderos que se bifurcan              El texto digital se organiza en torno a la noción de hipertexto. Este término con acepciones diversas en el campo de los estudios lingüísticos, asume una nueva significación en el ámbito de las ciberculturas. En su libro Tecnologías de la inteligencia, el francés Pierre Lévy[vi] considera un aspecto tecnológico y un aspecto metáfórico de la hipertextualidad. En un sentido muy simple, un hipertexto es un conjunto de textos unidos por enlaces o links. Pero Lévy utiliza este concepto como metáfora de una tecnología intelectual que abarca el trabajo colectivo distribuido entre conjuntos de máquinas y humanos, con el objeto de aumentar el funcionamiento de los grupos. Para Lévy, el hipertexto es una metáfora que representa el trabajo en colaboración entre grupos de máquinas (redes) y grupos de humanos (comunidades).            Si bien la digitalidad es la materia del hipertexto, no es su condición única. Para Alejandro Piscitelli, bien podría considerarse que esa condición metafórica a la que Lévy se refería lo transforma en “un concepto útil para describir la estética y la cultura de nuestro tiempo: los acontecimientos no se desenvuelven linealmente, las posibilidades narrativas son múltiples, las narrativas se desarrollan como procesos interactivos entre autor y lector (Piscitelli, 2003)”. Todos estos conceptos están presentes en la red pero también se encuentran en otros soportes: en la obra de Borges o de Cortázar, en el cine que provoca un quiebre de la narrativa lineal, todos estos hechos culturales presentan rasgos de hipertextualidad y requieren del lector una modalidad de lectura participativa.            Según Carlos Scolari[vii], pueden rastrearse huellas de un lógica hipertextual en sus precursores literarios: Lewis G. Carroll, Tennyson, Jorge Luis Borges, James Joyce, Julio Cortázar, Italo Calvino o William Burroughs. “Toda la obra de Jorge Luis Borges está permeada por ciertas imágenes -como el laberinto o la biblioteca- que reenvían a una concepción nelsoniana de la literatura: un mundo en el cual los textos no existen de manera aislada sino como parte de una “red proteiforme” (el concepto es de Ted Nelson). La literatura de Borges es una constante alusión a otros textos: la narrativa del escritor argentino está llena de referencias a textos apócrifos, olvidados o desaparecidos que ponen continuamente en discusión su origen”[viii] Interactividad: la nueva relación autor-lector              El hipertexto reduce las distancias entre las figuras del autor y el lector. Según George Landow[ix], el hipertexto “elimina la linealidad de la imprenta, liberando a cada párrafo de una colocación dentro de un orden secuencial y amenazando con transformar al texto en un caos…” y además:  “se destruye la idea de un texto unitario y estable”. Esta carencia de unidad demanda un lector que se comprometa en la construcción del sentido del texto. El hipertexto “implica un lector más activo, un lector que no sólo elige sus recorridos de lectura, sino que también tiene la oportunidad de leer como si fuera autor”.             A la lectura lineal que impone el texto impreso se agrega un nuevo hábito de lectura que surge del acceso al hipertexto, una lectura arborescente o en profundidad a partir de hipervínculos. El autor,  de este modo, cede parte de su tarea al lector, al modo del Cortázar de Rayuela, tendencia que se acrecienta en tiempos de Internet a partir de la escritura en colaboración: una creación interactiva a partir del aporte de autores que participan desde contextos geográficos, sociales y culturales diversos y en tiempos también diversos. 

            De este modo podríamos considerar que la hipertextualidad es una característica de ciertos hechos culturales contemporáneos, una tendencia que Internet no crea sino que sólamente incrementa. Pero es hora de dejar de analizar las luces para sugerir las sombras…  El mito de la poshumanidad 

                        ¿Qué es lo real? ¿Cómo definís lo real? Si te referís a lo que podés  sentir, probar y ver, lo real está hecho de impulsos eléctricos que tu   cerebro interpreta. El mundo que conoces, el mundo que conociste a   fines del siglo XX, hoy sólo existe como parte de una simulación  interactiva llamada la Matrix. Has estado viviendo en un mundo de  sueños, Neo. Este es el mundo tal cual existe hoy: bienvenido al  desierto de lo real.                                                                                                         Matrix (Morpheus le habla a Neo)                       

En su libro Post/televisión[x], Alejandro Piscitelli cita a la psicoanalista Sherry Turkle y sus estudios sobre los fenómenos de multiplicación del yo a partir de los juegos interactivos. También relaciona ese tema con ciertos temores, quizás anticipados por la ciencia ficción, sobre el mito de la poshumanidad. Si pensamos en películas como Blade Runner, Matrix o Minority Report, que anticiparon un futuro poshumano parecería que ya desde la década del 40 autores como Philippe Dick imaginaron un futuro sombrío para esta alianza del hombre con la máquina, como si al delegar funciones intelectivas e incluso biológicas- pienso en la manipulación genética, por ejemplo-, al transferir lo específicamente a humano a la máquina, perdiéramos una parte de esa humanidad.               Hace poco visitó nuestro país Hervé Fischer, un sociólogo, escritor, artista y filósofo francocanadiense. Considerado uno de los más destacados especialistas en nuevas tecnologías a nivel mundial, Fischer declaró en una entrevista[xi]: “estamos desarrollando un simulacro de la realidad, un mundo virtual paralelo, que nos fascina, porque permite soñar que podemos lograr lo que deseamos. No tiene materia, es fluido y nos atrae por la falta de resistencia”; pero agrega que, al mismo tiempo, “refleja al mundo real, y por eso, allí encontramos también  pornografía, explotación del ser humano, criminalidad, como en la realidad”. Frente a eso, Fischer se plantea una pregunta que fue el eje de uno de sus libros[xii]: “¿Asistiremos, sin espíritu crítico, al triunfo de los ciberprimitivos? El choque digital será tan decisivo para la aventura humana como lo fueron la edad del fuego o la edad de piedra. Por eso, es urgente que repasemos los fundamentos del humanismo para manejar nuestro destino”. En su último libro, CiberPrometeo, Fischer imagina un posible post-humanismo, un futuro que para algunos ya llegó, en el que el sueño de la omnipotencia alimentado por la cibercultura conduce sólamente a la constatación de nuestra íntima fragilidad.  

Publicado originalmente en la revista digital Dixit del Instituto Grafotécnico, noviembre de 2003


[i] Editorial del jueves 13 de noviembre de 2003. 


INTERLINK HEADLINE NEWS No. 3209    ISSN 1514-349X

del jueves 13 de noviembre de 2003 EDITORIAL: PREGUNTAS SIN RESPUESTAS.  

Preguntas a cargo de Mariel Ortolano. * Hace pocos dias recibi una nota tachonada de preguntas que no tengo lamenor idea de como responder. Pero estas preguntas por sí solas valen muchola pena así que se las mando a ver si alguno sabe de qué van. 

* Estimado Alejandro: Te envío estas preguntas que espero funcionen como simples disparadores dealguna reflexión tuya sobre temas que considero de mucho interés paradifundir a través de la revista digital que estamos intentando producir enla Escuela Superior de Periodismo del Instituto Grafotécnico. Desde mi áreade incumbencia, la semiología, también espero que tus comentarios puedanllegar a los alumnos de Semiótica III de la carrera de Comunicación Socialen UCES, ya que, con la ayuda invalorable de Pablo Mancini, estamosorganizando la página digital de la cátedra. Te agradezco anticipadamente tu colaboración, ya que conozco la ingente cantidad de actividades que teocupan actualmente. 

Nuevamente, muchas gracias y te envío un saludo afectuoso. * La hipótesis de tu seminario sobre periodismo digital es que lastecnologías cambian nuestro modo de pensar y que nuestros modos de pensarcambian las tecnologías. ¿Podrías comentarnos cómo aplicarías esta hipótesisal surgimiento y desarrollo del periodimo digital? 

* Hoy en día es inevitable el debate entre quienes defienden la cultura deltexto impreso contra la invasión del texto eletrónico. Hay quienes piensanque el periodismo digital atenta de algún modo contra la permanencia de losdiarios y revistas. ¿Significa realmente un cambio sustancial para el ámbitoperiodístico la aparición de publicaciones digitales? ¿Cuál es laespecificidad del aporte del periodismo electrónico? * En una entrevista dijiste una vez que la aparición de cada nuevo medio decomunicación significó en realidad una profundización en la brecha quesepara a quienes tienen poder adquisitivo para acceder a ellos y quienes noy mencionaste una nueva categoría de exclusión: los infopobres, los nuevosanalfabetos funcionales. ¿Cómo evaluás esta realidad desde tu cargo degerente del portal Educ.ar? ¿Puede enfrentar la educación en la Argentina el desafío de las nuevas tecnologías de la información? 

* Desde Educ.ar se intenta difundir y fomentar el desarrollo del weblog como herramienta educativa. ¿Podrías aclarar cómo funciona un weblog y comentar cuál sería su aporte al ámbito de la comunicación? * El texto digital se organiza en torno a la noción de hipertexto. Estetérmino con acepciones diversas en el campo de los estudios lingüísticos,asume una nueva significación en el ámbito de las ciberculturas. En estesentido y citando a Pierre Levy te referiste en tu curso a un aspectotecnológico y un aspecto metáfórico de la hipertextualidad. Me gustaría quecomentaras esta noción y de qué manera la hipertextualidad puede ser unacaracterística de la cultura contemporánea. 

* Algunos autores observan con temor el avance de las ciberculturas yesgrimen como argumento la modalidad arreflexiva de lectura que propicia eltexto electrónico. Vos hablaste de un nuevo hábito de lectura que surge delacceso al hipertexto, una lectura arborescente o en profundidad a partir dehipervínculos. ¿Podrías aclarar este concepto? * Me pareció interesante un comentario tuyo sobre el aporte de Internetrelacionado más con un incremento en el hábito de la escritura que de lalectura misma y también a una modificación en la relación autor-lector, deuna creación interactiva en la que se elaboran textos de elaboracióncolectiva. ¿Podrías ampliar  esta observación sobre la escritura enInternet? 

* En tu libro Post/televisión citás a la psicoanalista Sherry Turkle y susestudios sobre los fenómenos de multiplicación del yo a partir de los juegos interactivos. También relacionaste ese tema con ciertos temores, quizás anticipados por la ciencia ficción, sobre el mito de la poshumanidad. Si pensamos en películas como Blade Runner, Matrix o Minority Report, que anticiparon un futuro poshumano parecería que ya desde la década del 40 autores como Philippe Dick imaginaron un futuro sombrío para esta alianza del hombre con la máquina, como si al delegar funciones intelectivas e incluso biológicas (manipulación genética) en la máquina, al transferir lo específicamente a humano a los robots, perdiéramos una parte de lo humano. ¿Qué podrías comentar al respecto?  * Finalmente, una de las ideas más provocadoras que desarrollaste en tuslibros tiene que ver con el postular una crisis radical del pensamientofilosófico disparada en cierto modo por las nuevas tecnologías de lainformación: la instauración de un pensamiento posplatónico. ¿En quéconsiste este viraje en la modalidad del pensamiento? ¿Qué significa operar posplatónicamente?  

[ii] Tecnologías de la inteligencia. El periodismo en la era de Internet (curso de periodismo digital coordinado por Alejandro Piscitelli para la Universidad Santo Tomás de Aquino de Tucumán).

[iii]En una investigación publicada por la Fundación AUNA losperiodistas José Manuel Cerezo y Juan Manuel Zafra concluyen que Internet ha cambiado, sobre todo, tres aspectos de la profesión periodística, como son el control de las fuentes y la veracidad de la información, la capacidad de influencia de la prensa y la menor diferenciación de unas cabeceras respecto a otras. Puede consultarse el informe en http://www.elperiodistadigital.com.

[iv]Carlos Scolari es profesor de Teoría de la Comunicación y Comunicación Digital en la Universidad de Cataluña. El weblog de su cátedra http://www.dialogica.ocm.ar/clics modernos contiene materiales muy interesantes sobre estos temas. Tuvo la amabilidad de responder algunas preguntas vía mail.

[v]McLuhan, M. La comprensión de los medios. Buenos Aires, Paidós.

[vi] Lévy, Pierre. Las tecnologías de la inteligencia. El futuro del pensamiento

en la era informática. Buenos Aires, Edicial, 2000.

[vii] http://www.dialogica.ocm.ar/clicsmodernos.

[viii] Ted Nelson fue quien utilizó por primera vez -en un congreso organizado en 1965- la palabra “hipertexto”.

[ix]  Landow, G. Hipertexto, Paidos, Barcelona, 1996

[x]  Piscitelli, Alejandro. Post/televisión. Ecología de los medios en la era de Internet. Buenos Aires, Paidós, 1999.

[xi] Publicada en http://www.educ.ar.

[xii] Fischer, Hervé. El choque digital, VLB Ediciones, 2001. 

Convergencia tecnológica

El martes 6 de junio nos visitó Alejandro Terzi, presidente de Ignis, Medios y Comunicación, y
Vicepresidente de la Cámara Argentina de Centrales de Medios quien nos habló sobre los nuevos formatos comunicacionales a partir de los cambios sociológicos y culturales y de la convergencia tecnológica.Reproducimos una carta a Adriana Amado Suárez, directora de la carrera de Comunicación Social, en relación con este evento.Estimada Adriana:Ha sido muy buena la disertación del Sr. Alejandro Terzi. Celebro las iniciativas de la universidad por recrear constantemente la formación de sus alumnos también fuera de las aulas. Me atrevo a escribirle este correo luego de recibir la apelación hecha por usted hacia nosotros, los alumnos, a verter nuestras inquietudes y propuestas. Dicho esto, van aquí estas líneas con todo mi respeto.
Resulta que a mí francamente me inquieta cuál es el lugar que les cabe a los comunicadores dentro de la sociedad actual. Evidentemente, trabajar en grandes empresas o en medios reconocidos no ha de ser la aspiración de todos, ni mucho menos, la única posibilidad que se abre a los profesionales en comunicación. Solo es una cara de la moneda, quizás la más prometedora económicamente. La otra cara tal vez pueda ser bien cercana a la educación y a la defensa frente al avasallamiento de información y propuesta de venta que vivimos hoy día, o a una propuesta de trabajo contra la manipulación y dominio de los grandes medios de comunicación hacia la sociedad, una propuesta de comunicación que no esté tan unida a las especulaciones y relaciones con los grupos de poder.
¿A qué quiero llegar con esto?
A mi entender ha sido muy bueno el planteo sobre la realidad actual de los medios de comunicación insertos en la sociedad que ha hecho el Sr. Terzi. Dado el sistema actual de cosas parece que todo sigue un ritmo frenético y que el devenir del pueblo es acomodarse al mismo e incluso tomar las necesidades que se inventan como propias, a través de un proceso inconsciente, ya que, como bien dijo el Sr. Terzi, cada vez más las marcas han comprendido que deben trabajar sobre la mente y sobre las emociones. Los medios de comunicación caminan al paso que llevan las empresas y las marcas. Los diarios, la tv y la radio son empresas y funcionan como tales.
Desde mi óptica y para simplificar un poco los términos, podemos ver claramente dos posiciones de los comunicadores frente a su comunidad. La postura que ha mostrado el Sr. Terzi, donde el profesional aplica sus estudios para interpelar a las emociones y los instintos de los individuos con el fin de crear una necesidad de compra o producir una imagen favorable para una institución y, por otro lado, la figura de quien quiere favorecer y propender a que el pueblo tenga una actitud crítica frente a la gran fuerza que constituyen tanto empresas como medios (o ambos relacionados). Está visto que individualmente y con poca formación un individuo será muy fácil de manipular; es aquí, como dice U. Eco, donde quizás se deba colaborar para ejercer alguna resistencia ante una sociedad que se vuelve cada día más perversa y apunta a la mediocridad. Un pueblo inculto es más fácil de dominar: personalmente veo confirmaciones de esta sentencia a diario, cuando veo las propuestas de la televisión que intentan abolir toda crítica, que lo único que buscan es apelar a las emociones y desde allí imponer su concepción del mundo. Esto vuelve a repetirse en los grandes grupos de medios que controlan radios, diarios y canales de tv; en su relación con las empresas y las estrategias desinformativas; etc.
Dicho esto, a lo que quiero llegar es a que luego de haber visto a lo largo de tantas materias cómo es el funcionamiento y manejo de la información, desde dónde se trabaja con la publicidad, cuáles son los objetivos de las grandes empresas, creo que estamos en condiciones de pensar hacia dónde queremos apuntar con nuestra profesión, pues si nunca lo cuestionamos quizás estemos contribuyendo a algo así como la desinformación y reproduciendo constantemente mediocridad funcional.
¿Cuál es mi propuesta? Me encantaría que se pueda dar un debate sobre este tema. Sobre cómo pensamos insertarnos el día de mañana como comunicadores. Mostrar que no hay una sola salida. Enlaces con la educación popular. Contactar a algún profesional que trabaje desde este otro lado.
Cordialmente,

Marcos Pearson
“Solo el amor convierte en milagro el barro”

 

Celulares: el diálogo escrito de los jóvenes

Por Mariana Cabrera

Quienes nacieron a partir del año 1988 constituyen la generación para la cual el teléfono celular ha formado parte de sus vidas desde siempre, por lo que la apropiación que han hecho y el grado de familiaridad alcanzado con ese dispositivo difiere sustancialmente de lo que ha ocurrido con los adultos, generalmente más reticentes a la incorporación de nuevas tecnologías. La telefonía celular y sus diferentes aplicaciones superan ampliamente los límites de la imaginación de cualquier usuario “común”. Hoy esta problemática constituye todo un fenómeno que condujo a la consultora argentina Carrier y Asociados a llevar a delante una investigación acerca de las diferentes variables que influyeron en la integración de esta tecnología como un dispositivo personal de los jóvenes entre 12 y 18 años. Según los datos arrojados por “Los adolescentes y el celular”, investigación encarada recientemente por Carrier y Asociados, el éxito del celular entre jóvenes de 12 y 18 años se debe fundamentalmente a que este segmento ha dejado de percibirlo como un medio de comunicación complementario –tal lo fue en sus orígenes- para pasar a ocupar el lugar de dispositivo personal.
Cuatro factores inciden en este proceso. Como primera medida marca el comienzo de la independencia del individuo, el celular ocupa un lugar similar al de la entrega de las llaves de la casa, instrumento simbólico que lo convierte manifiestamente en “adulto”. En segunda instancia, actúa como ansiolítico para los padres, a quienes proporciona una cierta garantía de seguridad de movimiento. En tercer lugar, su uso contribuye a la creación de un espacio discreto, separado del de sus padres, y posibilita al mismo tiempo que tomen contacto con estos cuando exploran nuevos espacios. Finalmente, actúa como medio de coordinación familiar, en tanto resuelve problemas de organización y logística del grupo.

No hace mucho tiempo atrás eran los padres quienes instaban a sus hijos a utilizar un teléfono celular; hoy son los jóvenes los que toman la iniciativa y lo solicitan. Sus amigos ya tienen uno y obtenerlo es un elemento más que más para marcar la partencia al grupo, reafirmando la identificación. Es que la telefonía móvil se adecua perfectamente a la movilidad que caracteriza al adolescente. Le permite sentirse cerca, disponible y estar al tanto de lo que hacen los demás. Brinda la ilusión de no perderse nada, dado que la disponibilidad inmediata es un elemento central para sostener el rol como miembro activo del grupo de pertenencia.
La tecnología ha contribuido a cambiar gradualmente los hábitos y estilos de comunicación. El uso de los mensajes de texto –SMS- caracteriza a esta generación posterior a 1988. Desde un principio los jóvenes identificaron el uso de la voz con los adultos, percibiendo esta nueva forma de comunicarse como un sustituto más adaptado a sus necesidades y gustos. Es inusual que manden un solo mensaje cunado se comunican con sus pares. Generalmente el primer mensaje tiende a generar un intercambio que deriva en un diálogo escrito. Los padres usan cada vez más este sistema, ya que muchas veces es la única manera de mantener contacto con sus hijos.
Si bien la mayoría continúa usando el teléfono de línea para mantener conversaciones largas, los mensajeros instantáneos de internet lideran posiciones a la hora de entablar comunicaciones con más de una persona a la vez. Pero lo cierto es que lo jóvenes de hoy equiparan al celular con estos dos medios y no están dispuestos a renunciar a ninguno de ellos. El éxito de los celulares entre los adolescentes radica fundamentalmente en su capacidad para satisfacer dos necesidades básicas de esta etapa: la identidad y la comunicación.

Breve reseña cronológica de su evolución
Hacia fines de la década del ’90, sólo unos pocos adolescentes disponían de un teléfono celular. Su uso se limitaba básicamente a recibir llamadas de sus padres. La posesión de un teléfono móvil colocaba a su dueño en una posición de avanzada, y por lo tanto de liderazgo. El nuevo milenio trajo consigo la posibilidad de enviar y recibir mensajes de texto –SMS- por este medio, transformándolo en un ICQ portátil. Las dificultades que este intercambio representaba eran las propias de la propagación tecnológica, en tanto requería de la compatibilidad entre equipos –de los que no todos disponían- y empresas proveedoras del servicio. Para el año 2003 el uso del celular se extendió entre los jóvenes limitándose a ciertas salidas, generalmente nocturnas o durante el fin de semana, que incentivaba a los padres a prestarles o proporcionarles uno para que pudieran acceder al servicio de radio taxis o remises. El uso de SMS aún encontraba dificultades para su propagación.
El 2004 marcó el despegue. Las ventas de celulares mostraron un notable crecimiento. Éste dejo de ser percibido como un objeto suntuario, propagándose por todos los sectores sociales. A medida que la comunicación entre los jóvenes por este medio se hacía cada vez más frecuente, su uso se iba ampliando. El celular comenzaba a constituirse en elemento de socialización. Para entonces, su principal atracción era la capacidad SMS. Las conversaciones quedaron relegadas a un tipo de comunicación accesoria, requisito paterno fundamentalmente, y el envío de mensajes de texto comenzó a difundirse entre pares, por contagio.
El año pasado, el celular terminó por adquirir status de dispositivo personal. El uso de la voz queda subordinado al mundo adulto y a las emergencias. Por su parte, el uso de SMS queda claramente establecido como la forma de comunicación que define al segmento de jóvenes de 12 a 18 años, quienes manifestaron que sería esto lo que más extrañarían si tuviesen que prescindir del celular. Las nuevas funcionalidades de los equipos más modernos resultan clave también en este proceso de apropiación. El reloj y la alarma del teléfono impulsaron la caída en desuso del viejo despertador y del reloj pulsera. Juegos, mensajitos y MP3 son los mejores aliados para “matar el tiempo”. Cámaras fotográficas y filmadoras incorporadas permiten el registro instantáneo de momentos cotidianos. Los jóvenes de hoy ya no se satisfacen con tener un celular, sino que buscan actualizarlo permanentemente. Así, sacan el mayor provecho de los recursos tecnológicos a su alcance para satisfacer las necesidades de protección, vínculo con los pares y entretenimiento