¿El fin de la televisión?

Los invitamos a leer el artículo de Mirta Varela publicado en FLACSO La dinámica del cambio en los medios. La historiadora analiza la relación entre viejos y nuevos medios, la relación entre televisión e internet, como respuesta a los anuncios sobre el fin de la televisión.

Las ideas que aparecen en este texto también pueden rastrearse en el libro que compiló Carlón y Scolari. El fin de los medios masivos.

Anuncios

Caso Dalmasso: una nueva fórmula para la construcción de noticias.

por Martín Cavagliatto

En la historia del tratamiento por parte de la prensa escrita de la casuística criminal argentina, mucho se ha debatido acerca de los límites hasta donde se podía llegar. Seguramente uno de los casos más renombrados en los últimos años es el del asesinato de Nora Dalmasso. De hecho este crimen abrió un debate que llegó a ser materia tratada en la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa). Para buscar el por qué de esto habría que recorrer parte de la historia, y detenerse en el crimen de María Soledad Morales ocurrido en la provincia de Catamarca. Este último caso, según Aníbal Ford, cambió el discurso de las noticias como punto de comparación.
En efecto al construir la noticia del asesinato de la joven catarmaqueña, la prensa escrita cortó con el discurso meramente informativo-argumentativo, para hacer propio el discurso policial-ficcional narrativo. Desde entonces, todo crimen o caso resonante comenzó a seguir esta línea narrativa.
Sin embargo en el año 2006, esta fórmula fracasó. El lector reclamó la búsqueda de otra. Esto dió origen a una nueva forma de discurso, que genera críticas y oposición por parte del mismo medio que lo utiliza y que ocasionó traspasar la intimidad y llegar a la hiperintimidad.

Han pasado ya casi 3 años desde el descubrimiento del cadáver de Nora Dalmasso en un country en la ciudad de Río Cuarto en Córdoba, y todavía hoy repercute en los medios y la sociedad.
Cabe preguntarse entonces: ¿Qué fue lo que ocurrió con este caso, que en un principio aparentaba ser un hecho de inseguridad que golpeaba la clase alta de la sociedad de la citada localidad, y se transformó en la comidilla predilecta de la prensa escrita, generando todo tipo de hipótesis y conjeturas?
Seguramente la respuesta está dada, si se da una primera mirada superficial, en que todo hace suponer que no existió un victimario externo (como suele ocurrir en este tipo de casos que trascienden) sino que pertenece al mismo ámbito privado de la víctima. Pero no basta solo eso para que este caso haya adquirido ribetes espectaculares. Se suman ingredientes mucho más dramáticos aún: la posibilidad de que haya cometido el crimen un sicario colombiano, o que sea el propio hijo de la víctima el que haya abusado de su madre y luego asesinado en su propia casa.
Desde el primer momento que se conoció la noticia a través de los diarios, estos construyeron la imagen de Nora Dalmasso como una mujer a la que le gustaba darse sus gustos, que vivía en una situación de permanente despreocupación, a la cual le gustaba divertirse en fiestas. Basta solo recordar la foto de esta mujer cordobesa que fue la que ilustró el caso desde el principio hasta el día de hoy. En otras palabras se estaba construyendo así una cierta connotación a la noticia en base a la información pericial y trascendidos extraoficiales. A partir de esa imagen publicada en los diarios, nació “EL CASO DALMASSO” como tal, y dejó de ser un hecho aislado de inseguridad. No hay que olvidar como dice Verón, que “el contrato de lectura concierne también a la imagen (…) forma parte de la retórica de las pasiones” y “traduce la actividad interpretativa del enunciador”.
Tal fue el impacto de aquella fotografía que pronto, la aparente familia tipo, fue salpicada por lo que esa imagen representaba y causaba en la sociedad, al punto tal que se vieron coaccionados a salir a hablar sobre cosas que no hacían a la materia del caso como por ejemplo la homosexualidad de su hijo Facundo.
Es aquí donde existe una transformación en el tratamiento de la información de la prensa escrita de nuestro país en comparación con otros casos resonantes. Recordemos el caso Maria Soledad Morales, en el cual predominaba el discurso policial-ficcional, en cambio en este caso, lo que predomina en mayor cantidad es el discurso pericial: la escena íntima contribuyó a que no hubiera testigos y, al no haberlos, el discurso pericial naturalmente se volvió dominante y se transformó en narrativo-ficcional. Los diarios comenzaron a reproducir y describir los relatos de los peritos, y fue así cuando meses después que fueron publicadas las fotos de Nora Dalmasso, todos los lectores ya sabían que había pasado en el interior de ese cadáver.
Este cambio despertó críticas tanto del mismo medio como de organizaciones internacionales. En efecto la SIP en el mes de marzo del año 2007 emitió un informe sobre “Libertad de Prensa en las Américas” donde habla del caso y dice: “Los detalles de ese caso, según un editorial del diario La Nación, fueron ventilados por algunos comunicadores con crudeza y liviandad, hurgando en la vida privada, en la intimidad de la víctima, de sus familiares y allegados y han desnudado con toda crudeza la necesidad que la ética periodística deje de ser tan solo una fórmulación teórica y sea una práctica constante.”
La prensa logró algo impensado para ella misma: traspasar la intimidad y llegar a la hiperintimidad. Y no sólo esto, sino que además ella misma comenzó a auto-alimentarse. Es decir sobre este caso, distintos diarios fueron juzgándose unos a otros sobre el tratamiento de la noticia. Cabe citar como ejemplo a un periodista de un matutino de la Capital hablando sobre la publicación de las fotos de la occisa, el cual se refirió en estos términos: “a las horrorosas fotos de Dalmasso con sus piernas abiertas, la piel amorotonada y el lazo de la bata lastimando su cuello.” Enfatizar que la mujer muerta tenía sus piernas abiertas parece reproducir la lógica que se critica. Paradoja de la prensa escrita: al cuestionar el morbo se cae en lo mismo.
Aníbal Ford en su libro la Marca de la bestia hace una análisis sobre lo que el llama “La exasperación del caso” afirma que estos tipos de casos “conmocionan a la opinión pública y que no sólo generan más debate, sino mayor continuidad y serialización de los medios que los temas planteados estructuralmente desde el Estado o desde la Sociedad Civil”, esto se debe a que existe en los últimos años una creciente tendencia de la prensa en traspasar los límites de lo público hacia lo privado. Este fenómeno se viene dando desde hace 10 años y despierta el interés de un público ávido en conocer hasta el dato más escabroso de estos tipos de casos.
Se puede hablar entonces de una modificación del contrato de lectura, que según Eliseo Verón, este se da cuando la prensa escrita modifica el contrato tácito que se da entre el soporte y sus lectores. Es notorio que hay una modificación respecto del caso Maria Soledad al caso Dalmasso en el contrato de lectura, y podría pensarse que esta modificación fue pedida tácitamente por los lectores. Sin embargo esto es erróneo, fue pedido de manera expresa a través de la reacción del público. Los diarios en un primer momento se volcaron de inmediato a buscar posibles sospechosos que hicieran de este caso algo interesante, usando la fórmula del caso Maria Soledad Morales. El primer sospechoso fue un pintor que realizaba trabajos en el country (Gastón Zárate), sin embargo no obtuvo trascendencia. Cuando alguien deslizó que Nora Dalmasso podría haber sido amante de un funcionario del gobierno de Córdoba, la prensa se encontró con que se trataba de un Asesor del Ministerio de Seguridad de Córdoba, Rafael Magnasco. En ese momento de inseguridad que atravesaba la provincia derivó en el pedido de renuncia por parte del Gobernador De la Sota al Secretario del citado Ministerio, ya que los diarios locales hablaban de encubrimiento. Sin embargo ninguno de estos dos “sospechosos” tuvo “aceptación” por parte de los lectores, tal como los denomina el periodista Vaca Narvaja en su libro “Las cuatro muertes de Nora Dalmasso. La trama oculta del crimen del country”, eran “los perejiles de la causa”. Los lectores, desconfiados, sentían que se trataban de maniobras políticas en conjunto con los medios para desestabilizar a un gobierno acosado por los problemas de inseguridad que azotaban a la provincia. En este último punto se puede trazar un paralelismo con el caso Maria Soledad: en ambos la repercusión en la prensa hizo tambalear al poder político de turno, aunque en el primer caso las consecuencias fueron más allá que el otro, al ordenarse la intervención de la Provincia de Catamarca.
Este punto es clave para analizar. Desde el caso Maria Soledad Morales, parecería que la prensa comenzó a construir los casos de crímenes resonantes a partir de una fórmula que tuvo éxito hasta la irrupción del caso Dalmasso: exaltar la figura de la víctima (ya sea de manera positiva o negativa), buscar lazos del caso que toquen el Poder y mover a la sociedad en base a estos dos factores. Sin embargo como dice Aníbal Ford: “El caso Maria Soledad, a pesar de su enorme difusión y de los debates públicos que provocó, solo provocó la caída relativa de una dinastía patriarcal y autoritaria en una provincia”. En cambio en el caso Dalmasso, la por aquel entonces senadora nacional Vilma Ibarra promovió una condena contra los medios de comunicación en general por el tratamiento que habían efectuado de este episodio. Esta iniciativa se aprobó en el Senado, con la intención de generar regulaciones o censuras que podrían afectar la libertad de prensa, que valió una condena de la SIP.
Otro punto importante es la construcción de la noticia: en el caso Maria Soledad el uso del discurso narrativo-ficcional, construyó un personaje al modo de que eso le podía pasar a cualquier hijo o hija, y la sociedad se movió para reclamar acción para terminar con la impunidad y el narcotráfico en la provincia. En cambio en el caso Dalmasso no tuvo este efecto, sino que más bien que la sociedad reclamaba a los medios, y en especial a los diarios (que en definitiva fueron quienes construyeron la noticia a través de la utilización del discurso pericial) que se investigue todos los puntos del informe del médico forense. Así a la prensa no le quedó otro remedio más que abandonar la vieja fórmula y lograr lo impensado en otro momento, como se dijo anteriormente en este trabajo, traspasar la intimidad y llegar a la hiperintimidad: luego de un inicio en donde parecía que recorrería el camino del alcanzar la esfera política -a partir de la hipótesis de la responsabilidad de Rafael Magnasco- dio un fuerte viraje y se recluyó en la esfera íntima de la víctima y su familia. El caso tuvo un recorrido inverso: en lugar de enfilar hacia la esfera política tomó la dirección contraria y, en esa marcha, rompió límites y llegó a la hiperintimidad del discurso pericial. Este cambio se debió en gran parte al público, que pidió de forma expresa que ocurriese así. Basta recordar con las movilizaciones que se organizaron para reclamar la liberación del pintor, o las palabras de apoyo a Magnasco a la salida de tribunales. La prensa tuvo que tomar nota de esto y así ocurrió la modificación del contrato de lectura.
Sin embargo Ford dice que este contrato de lectura es confuso ya que desde que se lo toma desde el discurso narrativo es dotado de los atributos de la story: “…básicamente un sujeto principal; comienzo, nudo y desenlace; una “peripeteia” o cambio de suerte; una voz narrativa identificable”.

La discusión está planteada, lo cierto es que es evidente que hubo una transformación en el tratamiento de la casuística criminal en nuestro país a raíz del caso Dalmasso. Basta hacer un breve recorrido por las noticias publicadas en diarios desde el 2006 para darse cuenta. El ámbito de la hiperintimidad está presente en todas ellas. Ya las noticias publicadas no solo carecen de una neta estructura narrativa, sino que el discurso argumentativo que tuvo notoriedad a partir del caso Maria Soledad ha sido dejado de lado, para meterse en este nuevo discurso pericial-ficcional de ribetes de novela policial negra. Un ejemplo posterior al caso Dalmasso fue el caso de Rosana Galliano, donde ya la construcción de la noticia comenzó con la nueva fórmula que se planteó en el caso de Nora Dalmasso. Importan más los datos escabrosos, íntimos, “los secretos de alcoba”, que la narración u argumentación del caso.
Este cambio se debió a la modificación del contrato de lectura que reclamaron los lectores. Lectores que lejos de ser pasivos frente a los mensajes de los diarios como sostenían los franckfurtianos, son cada vez más activos en la producción del mismo.
BIBLIOGRAFIA

• Ford, Aníbal. “La marca de la bestia”, Grupo editorial Norma, Buenos Aires. 1999
• Vaca Narvaja, Hernán. “Las cuatro muertes de Nora Dalmasso. La trama oculta del crimen del country” Ediciones del Boulevard, Córdoba, 2008.
• SIP, “Libertad de Prensa en las Américas”, Colombia, 2007
Verón, Eliseo, El análisis del “Contrato de lectura”, un nuevo método para los estudios de posicionamiento de los soportes de los media, en “Les Medias: Experiencias, recherch

La nueva ficción televisiva estadounidense

por Mariel Ortolano

Espacio/tiempo y la nueva ficción interactiva
La consideración de la imagen en movimiento como punto de partida para re-pensar la espacialización del tiempo ya anticipada por la revolución de las telecomunicaciones a fines del siglo XIX es el punto de partida de esta reflexión sobre la posibilidad de que la ficción audiovisual y multimedial operen como vehículo de la reflexión sobre aspectos de la experiencia humana ligados al concepto de “trascendencia”, concebido el término en este caso como la percepción subjetiva de fenómenos o entidades pertenecientes a un orden no integrado, no explicable según las reglas del paradigma científico vigente. La reflexión sobre el aspecto metafísico de las categorías del espacio y del tiempo como formas condicionantes de la subjetividad ya había sido postulada por Kant en su Crítica de la razón Pura. Todo el pensamiento posterior inscripto dentro del idealismo alemán es heredero de este concepto que inspiró además el nuevo enfoque de la Física a partir de Einstein y su teoría de la relatividad seguida de el nuevo paradigma que intenta aún consolidar la física cuántica en consonancia con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación y los múltiples enfoques que actualmente intentan caracterizar los nuevos modos de constitución de subjetividad a partir de la interacción con los nuevos medios. Varios de estos enfoques involucran a las llamadas filosofía de la mente, que forma parte de la avanzada de la psicología cognitiva y las neurociencias. El estudio de la mutación en las formas de producción de textos así como también de las modalidades de lectura y escritura a partir del crecimiento de la Internet avala el concepto de la reformulación de los tradicionales roles de autor y lector y de modalidades no secuenciales de producción de textos a las que se denomina, por consenso, hipertextuales y que representan la ruptura de las narrativas contemporáneas con la linealidad a favor de una concepción arbórea y fragmentada de textos que pueden interconectarse libremente si el usuario-lector accede a realizar un a lectura participativa.

Ficción e interacción

La irrupción de los entornos virtuales y las simulaciones interactivas sorprende al universo del pensamiento pero también obliga a los autores de ficciones literarias y cinematográficas a aceptar el desafío que plantean las nuevas tecnologías, que captaron vertiginosamente la atención del público tradicionalmente orientado hacia la ficción cinematográfica y televisiva. En estos días de convergencia digital, es muy difícil que la sala cinematográfica concite la misma atención que la intervención personal en las redes sociales, en las que la propia subjetividad construye identidades más complejas, más satisfactorias quizás, que la vida fuera de las pantallas.
Una notoria ausencia de guiones originales se evidencia en la gran cantidad de películas de alto presupuesto que se basan en revisiones hipertextuales de clásicos literarios, lo cual constituye, probablemente, el logro más original del arte contemporáneo: la reelaboración de viejas ideas en nuevos formatos. La creación original languideció después del fervor de las vanguardias de los veintes y de los sesentas y el concepto de hipertextualidad define hoy no solo al texto electrónico sino todo un modo de concebir y producir cultura. Frente al cine de fantasía y la repetición de fórmulas de éxito del cine hollywoodense, un austero neorrealismo se instaló en la cinematografía de algunos países que han renovado su producción con el ingreso de nuevos directores y autores que intentan, rescatar el valor testimonial de la imagen en movimiento como recorte de la vida, reduciendo al mínimo el discurso verbal sobre la realidad. Sin embargo, es una constante que el realismo encuentra límites expresivos muy rápidamente; parecería que la intención de renovar el arte con la vida es una receta eficaz para un breve tiempo y sucede de manera casi infalible, que el arte, en tanto artificio, se manifiesta a través del escritor, del guionista o del músico, como un intento de superación de la vida que concebimos como real, no en su esencia misma pero sí en su modo de existencia. ¿Qué otra finalidad perseguiría el creador o aquel que busca en la creación estética un modo de enriquecimiento, de placer o de evasión, de reflexión o de crítica, que aquella obra que busque trascender la superficie visible de la vida cotidiana?
La nueva narrativa ficcional: hipertextualidad e interacción
En este sentido parece funcionar la ficción televisiva actual que asiste a una recuperación sorprendente dentro del formato de la serie estadounidense clásica. Ligada a la tradicional estructura narrativa anglosajona, series como Dr House MD, Theree Rivers, Ley y Orden no hacen más que reeditar historias que se articulan en torno al grupo de médicos o de detectives, desde una tónica posmoderna, es decir, con personajes menos idealizados y más cínicos y mayor crudeza en las tramas. Pero ficciones como LOST, que cierra actualmente su sexta temporada, inauguran una corriente muy interesante a la hora de analizar el modo con que la ficción audiovisual refleja un cierto estado de conciencia, eso que se denominó alguna vez espíritu de la época. Las ficciones en las que los protagonistas son seres especiales dotados de poderes psíquicos (The Ghost Whisperer o Médium ), entidades desencarnadas en busca de redención (Héroes ), viajeros abducidos por seres extraterrestres hacia dimensiones desconocidas del espacio y del tiempo (Taken ) o sobrevivientes que transitan zonas del no- lugar y no- tiempo como los viajeros perdidos de la serie LOST, no presentan tramas originales (ya que se trata de temas y motivos largamente transitados por la literatura y el cine desde el siglo XIX), pero sí introducen una significativa renovación en cuanto a la indagación y el tratamiento de problemas que ocupan un lugar inquietante en el imaginario colectivo actual. Tales temáticas coinciden con el auge de documentales que indagan fenómenos psíquicos y manifestaciones paranormales, no sólo desde la acostumbrada metodología del documental ligado a la non fiction (la irrupción del elemento misterioso e incluso sobrenatural como condimento literario), sino desde en ciertos casos, la búsqueda de asociaciones científicas o pseudo científicas que intentan abordar la explicación racional de esos fenómenos.
Esta nueva corriente de ciencia ficción involucra aspectos del género fantástico y de aventura y reelabora elementos que ya fueron transitados por la fuerte tradición gótica y expresionista que sigue vigente en la literatura, el cine y el comic. Sin embargo, la renovación del que podría concebirse como un nuevo género híbrido podría caracterizarse a partir de una serie de rasgos muy asociados a la producción cultural contemporánea que se reconoce como posmoderna.
En primer lugar, el modo de construcción de los personajes, que se conciben desde una forma particular de neurosis, perversión o psicosis, lo cual ya había sido experimentado por Hitchcock a partir de una lectura ingenua pero efectiva del primer psicoanálisis, esta vez de un modo sistematizado y extremo, desde una visión a la vez humorística y trágica. La obsesión compulsiva del detective Monk cierra en el año 2010 su octava temporada después de que el personaje atravesara todos los matices de su patología y similar repercusión obtuvo Dr HOUSE , cuyo protagonista conquistó al público desde su absoluta falta de empatía y su adicción a los calmantes paralela a un voraz deseo de conocimiento. Los personajes en LOST , concebidos coralmente, como parte de una aventura épica que reedita la legendaria saga de Tolkien ya llevada al cine en la trilogía El señor de los anillos , emprenden un viaje que opera como búsqueda de sentido; sólo que en ese viaje el objeto no es un anillo ni el Sagrado Grial de los caballeros del rey Arturo, sino el propio destino en el contexto incierto de principios del tercer milenio. En torno a este concepto pudieron entramarse varias historias que resumen intereses y búsquedas filosóficas y existenciales contrapuestas a partir del enfrentamiento de los propios personajes entre sí y dentro de sí mismos.
Un segundo componente de estas nuevas tramas ficcionales es la construcción de un espacio – tiempo anómalo, que transgrede las categorías naturales según las cuales concebimos aquello que llamamos realidad. Esta disrupción ya había sido objeto de la ciencia ficción al estilo de novelas como La máquina del tiempo de H. G. Wells; sin embargo, esta disrupción es de orden filosófico y parece indagar en un problema que fue anticipado en parte por la psicología profunda y en parte por la Física contemporánea.
La serie LOST, que ha concitado la atención y la participación del público, presenta una trama que pone en juego las dos características señaladas. El fenómeno LOST atravesó los límites de la pantalla televisiva y se desarrolló aún más notoriamente en la Internet en la que se han creado enciclopedias a modo de wiki, como Lostpedia, o foros de discusión en los que los espectadores intervienen construyendo hipertextualmente un texto en crecimiento continuo. Esta modalidad colaborativa de construcción de la obra ficcional representa la aplicación fáctica del concepto de ficción interactiva a la que puede redefinirse como ficción participativa. Si bien el desarrollo del cuento o la novela interactivos en Internet tuvo un desarrollo limitado puede observarse que el concepto de interacción sigue operando a través de la construcción transmediática de fenómenos multimediales que tienen una primera versión en un formato y en un lenguaje (cine, televisión) y luego son reelaborados a través de transposiciones a otros lenguajes y medios. Este modo de construcción es uno de los aspectos que caracteriza al fenómeno LOST, pero la repercusión de la serie amerita una reflexión ulterior en el contexto de una investigación sobre las relaciones entre el cine, el audiovisual y su espectador.
El presente informe se presentará como ponencia en el 2º Congreso de la Asociación Argentina de Estudios Cinematográficos y del Audiovisual a realizarse en octubre de 2010 en Buenos Aires

Bibliografía:

Eco, U. Obra abierta. Barcelona. Ariel, 1990. 2º edición.

Landow, George P (compilador) Teoría del Hipertexto. Barcelona, Paidós, 1997.

Levy, Pierre Las tecnologías de la inteligencia. El futuro del pensamiento en la era informática. Buenos Aires, Edicial, 2000.

Manovich, L. El lenguaje de los nuevos medios de comunicación. Buenos Aires, Paidós Comunicación, 2004

Pardo, H y Cobo Romaní, C. Planeta Web 2.0. FLACSO. Mexico, 2007

Scolari, C. Hacer clic. Hacia una sociosemiótica de las interacciones digitales. Madrid, Gedisa, 2002.

Vandendorpe, C. Del papiro al hipertexto. Ensayo sobre las mutaciones del texto y la lectura. México, Fondo de Cultura Económica, 2002.

Virilio, P. “El último vehículo” en Videoculturas de fin de siglo, AAVV, Barcelona, Cátedra, 1992.

Los nombres del padre: una reflexión sobre la muerte de Néstor Kirchner

Por Mariel Ortolano

La muerte de Kirchner parece reavivar en el imaginario argentino los mitos y los símbolos que la historia nacional ha reiterado en varias ocasiones. El estupor, el desconcierto y la tendencia a la exteriorización luctuosa, teatral, casi mística en cuanto a la fusión de los individuos en una gran masa que llora como hijos al padre perdido. Al mismo tiempo, el disenso, la lucha fratricida y la culpas que se transfieren al otro (por dentro o por fuera del grupo) se manifiesta como escenario inmediatamente posterior y como parte del duelo colectivo (Cobos indudablemente, es la figura en quien se fantasea la amenaza que s ecierne sobre la viuda del líder). Sabemos los argentinos qué tremendas consecuencias tuvo la mítica muerte de Perón seguida de la lucha entre los diferentes grupos que integraban el movimiento , una lucha que derivó en siniestras plasmaciones del imaginario nacional relativo a la muerte (la desaparición, el robo o la amputación de cadáveres y, como contracara, los altares populares, la velas ofrendadas a la santa, al mártir, a los padres de la nación; lo indecible y misterioso de la muerte que produce horror y respeto contrasta con la familiaridad con que el pueblo mexicano, por ejemplo, convive con la muerte, con sus esqueletos de azúcar en las festividades públicas)

Reproducimos un trabajo elaborado hace algunos años en base a los conceptos del psicoanalista francés Didier Anzieu, quien desde una perspectiva lacaniana abordó el estudio de la dinámica de los grupos humanos en torno a ciertas metáforas básicas, aquellas que nuclean a los individuos en torno a la imago de la madre dadora-devoradora o a la fantasía (fantasma) de la muerte del padre. Creo que estos conceptos podrían iluminar algunos hechos, ciertos dichos y frases de estos días que nos muestran cómo la sociedad argentina construye el sentido de la relación con sus líderes. Un caso reciente y significativo lo representó la reivindicación (tras largos años del olvido) de la figura de Raúl Alfonsín, indudable disparador de la carrera política de su hijo Ricardo. Como éste último reconoció en los medios en los últimos días, la causa más directa de su inserción en el imaginario de la gente se debe fundamentalmente a la transferencia en el hijo de la devoción profesada al padre, quien en la muerte obtiene la comprensión que no había obtenido en los momentos difíciles del fracaso económico de su proyecto.

Es un tema para pensar y quizás, podrá motivar futuros trabajos para nuestra materia.

La fantasía de la muerte del padre

El Complejo de Edipo es una estructura que Freud postula ya en La interpretación de los sueños (1900) para explicar los procesos psíquicos y neuróticos de los sujetos. En Tótem y tabú (1914) replantea el mito no sólo como organizador de la vida inconciente sino también como organizador de la vida cultural de la historia del hombre. Anzieu resume el mito postulado por Freud para explicar el porqué de la preocupación constante de los grupos y las colectividades por expulsar la heterogeneidad de su interior, vivida como una amenaza a su cohesión:

originalmente habría existido la horda primitiva, gobernada por un Viejo tirano brutal, que reservaba para él la posesión de las hembras y que expulsaba a sus hijos en edad de convertirse en rivales. Los hermanos se unen para dar muerte al Padre y a celebrar un ritual en el que se reparten su cuerpo. Esta comunión totémica realiza la comunión con el padre muerto temido y admirado, que se convierte en ley simbólica. Esta identificación y este acceso a la ley fundan la sociedad como tal, con su moral, sus instituciones y su cultura. Los dos primeros tabúes: no matar al tótem (sustituto del padre) y no casarse con los padres (tabú del incesto) constituyen la transposición social del complejo de Edipo. (…) La prohibición del incesto es la ley que, reglamentando las relaciones entre los sexos y las generaciones, constituye las bases de la vida social. La muerte colectiva del padre,
supuestamente real en su origen y simbólica después, hace posible en la comunidad la idealización del desaparecido, amado y odiado y la interiorización de su imagen, que se convierte en la base de lo que Freud llamará años más tarde, el Superyó (….) La ley común comienza con la prohibición de matar al semejante.23

Esta fantasía se instala cuando el grupo se configuró en torno a la imago paterna. Los miembros del grupo depositan en un líder con fuertes connotaciones paternas la posibilidad de la realización de su deseo de completud. Esta proyección se realiza sobre sujetos que encarnan el ideal de los otros desde la idolatría, ya que la imagen que han proyectado de sí mismos y que los demás han aceptado, es la de quienes no sólo son fundadores (de movimientos políticos, empresas, sociedades, familias) sino que también son los responsables de conducir al grupo a la victoria (el reconocimiento social, el éxito económico, el crecimiento). Cuando ese líder muere o se retira, el grupo no sabe cómo reemplazarlo, ya que el grupo, que depositó en él la imagen de la completud, se siente desamparado. Es el caso de los partidos políticos que se desmembran cuando el líder muere.
Esta fantasía se configura cuando la figura del líder muerto o retirado no se ha desgastado y desaparece en el punto más alto de la estimación del grupo. Hay líderes, en cambio, a los que el mismo grupo se encarga de derrocar porque defrauda la fantasía que se había depositado en él; bien puede suceder, entonces, que ese mismo líder pase a ocupar el lugar del chivo expiatorio.
También puede darse la democratización del grupo, en el caso de que los miembros del grupo puedan resolver el conflicto edípico planteado por Freud en Tótem y Tabú como metaorganizador de la vida social:

La muerte del padre fundador es un trabajo psíquico interno que todo grupo tiene que efectuar en el plano simbólico (y algunas veces en el plano real), para acceder a su propio poder soberano38.

Esta democratización podría darse en la medida en que los integrantes del grupo pudiesen aceptar la muerte del padre, en términos del simbolismo edípico, esto es, renunciar a poseer cada uno el poder (la imagen de completud) que el padre detentaba. Podrán respetar entonces una prohición postedípica fundamental: la prohibición de las luchas fratricidas , es decir, cada uno deberá hacerse cargo de su propia parcela de la vida inconciente grupal sin avanzar sobre la de los demás. De ese modo será posible la solidaridad, el reparto de los roles y el establecimiento de normas de convivencia y de objetivos comunes.

Bibliografía

-Anzieu, D. El grupo y el Inconciente. Madrid, Biblioteca Nueva, 1986.
-Jean Laplanche y Jean-Bertrand Pontalis. Diccionario de Psicoanálisis . Avellaneda, -Paidós, 1998
-Freud, Sigmund, “Introducción del narcisismo”, en Obras completas, volumen XIV, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1979, página 82.
-Romero, Roberto y Susana Sauane. Grupo, objeto y teoría. Vol.III. Cap.XI. “Perspectiva psicoanalítica de la cohesión: ilusión grupal y resonancia fantasmática de imagos y escenas de orígenes”.