El Contrato Mediático: la teoría de los discursos sociales.

por Mariel Ortolano

En estas últimas clases estamos centrando nuestra atención en un grupo de autores que nos ayudan a reflexionar sobre el tema de la relación de los medios con esa entidad que llamamos realidad social y que la mayoría de nosotros considera desde el sentido común como un conjunto de hechos incuestionable, fácticamente existentes y determinantes de nuestra existencia cotidiana.

Eliseo Verón fue construyendo una teoría, la teoría de los discursos sociales, como una síntesis a partir de los aportes de los pensadores que podemos considerar fundamentales dentro del contexto de las Ciencias Sociales; es decir, Verón no produce una teoría original, sino que compila hábilmente los avances de la Filosofía del lenguaje (Wittgestein), la antropología (Bateson) la semiótica peirceana y, en definitiva, la vertiente más aplicable en el ámbito de los métodos de análisis del discurso que es la teoría de la enunciación (Benveniste).

Según esta teoría, que Verón no formuló en un solo libro sino a lo largo de sus muchas publicaciones, la entidad que llamamos realidad social es una construcción discursiva que los medios realizan en base al imaginario social, entendiendo a ese imaginario como el conjunto de creencias, mitos, deseos y frustraciones que en cierto modo constituyen la idisincracia de cada sociedad.

El conjunto de discursos sociales sobre la realidad conduce a la constatación de que hay tantas realidades como discursos y los medios informativos constituirían entonces medios de producción de lo real social. El carácter de acontecimiento lo construye el medio a través de la noticia:

Los acontecimientos sociales no son objetos que se encuentran ya hechos en alguna parte en la realidad y cuyas propiedades y avatares no son dados a conocer de inmediato por los medios con mayor o menor fidelidad (…) sólo existen en la medida en que esos medios los elaboran (….) Al desbordar la multiplicidad de los modos de construcción, la eficacia de las invariables del discurso termina por producir una unificación imaginaria y valiéndose del poder de su designación, el acontecimiento se impone en la intersubjetividad de los agentes sociales .

Los medios planean su estrategia comunicativa según las características etarias, sociales, culturales, económicas del segmento al que se dirigen. Puede observarse que el tratamiento de la noticia varía de un noticiero televisivo a otro según el multimedio que lo produzca y lo mismo sucede con la prensa escrita. Ese vínculo que se establece entre el medio y el público es una suerte de acuerdo tácito, ya que, cuando alguien compra determinado diario o ve cierto programa de televisión, elige según qué dimensión desea recibir la información- si desea reflexión u opinión en el plano moral (dimensión de las reglas), si necesita la información como una suerte de sucedáneo de la ficción (dimensión del sentimiento) o si pretende objetividad en la exposición (dimensión de los hechos). Al comprar un diario o una revista o elegir un programa de televisión también se está estableciendo un vínculo, en términos de Eliseo Verón, un contrato de lectura : se elige un modo de acceder a los acontecimientos que propicia la creencia de que se está conociendo la realidad.

Sin embargo, lo real es una construcción subjetiva. El acto de enunciar un mensaje es el acto de producción de lo único real que puede producirse: lo imaginario. La modalidad con que se enuncia un hecho, desde la selección del léxico hasta la gestualidad y el tono de voz, implica un recorte de la realidad que es reelaborada según la perspectiva del sujeto que enuncia; todo acto de enunciación es una construcción imaginaria de la realidad, producto de la subjetividad del enunciador.
La información que transmiten los medios es la construcción de ese imaginario que tanto el comunicador como el público conciben como realidad porque ese enunciado se inviste por la creencia .

Por esta razón sería inadecuado reclamar objetividad de parte de los medios de comunicación: no se cree en un discurso porque es objetivo sino porque se define como objetivo. Los hechos que muestra un noticiero televisivo constituyen una elaboración verosímil de los hechos reales, pero no son un reflejo de la realidad. La problemática ligada a la edición del material fílmico y la manipulación de todos los códigos del lenguaje audiovisual operan sobre los hechos registrados por la cámara y lo mismo sucede con los textos verbales que conforman el relato periodístico o se superponen a la imagen en la pantalla.

Estos enfoques rechazan la concepción de los medios entendidos como meros canales, ya que los consideran “coproductores (…) que no se limitan a transmitir la política o a hacerla comprensible, sino que contribuyen a definirla” . Según esta perspectiva, entonces, “los medios de comunicación son los que crean la realidad social. Los acontecimientos son conocidos gracias a esos medios y se construyen por su actividad discursiva. El proceso de la construcción de la realidad social depende enteramente de la práctica productiva del periodismo” .

En consonancia con lo expresado, se puede definir la noticia como una representación social de los hechos de la realidad cotidiana, producida institucionalmente por los medios de comunicación, que resulta verosímil para el público. Pero, pese a las opiniones transcriptas anteriormente, no se debe caer en el error de considerar que la construcción que realizan los medios –el emisor- es unilateral, arbitraria y discrecional, soslayando el papel interactivo del público receptor. La construcción social de la realidad por los medios es un proceso de producción, circulación y reconocimiento. En todo caso, “los periodistas tienen un rol socialmente legitimado e institucionalizado para construir la realidad social como realidad pública y socialmente relevante” .

El vínculo que se establece entre el medio y el público, por el cual este último acepta como realidad la construcción que hace el primero, es lo que Eliseo Verón denomina “contrato de lectura”. Aunque este contrato “es del orden del discurso –es decir, se sostiene en las modalidades de expresión- como todo discurso se inserta en una práctica y en una concepción de la realidad. El contrato es sin lugar a dudas ideológico” . Por otra parte, “las noticias son, entre otras cosas, el ejercicio del poder sobre la interpretación de la realidad (Schlesinger, 1972)” .

Este enfoque supone desechar el reclamo de objetividad que se hace a la información periodística, ya que lo real social es una elaboración subjetiva de los periodistas, que resulta verosímil, creíble, pero que no es reflejo de una realidad exterior al sujeto. Toda enunciación de un mensaje se hace con una determinada modalidad que siempre implica un recorte de la realidad, desde la perspectiva del sujeto que enuncia. El acto de enunciación es una construcción subjetiva de la realidad por parte del emisor, que selecciona el “qué” va a enunciar y el “cómo” va a hacerlo. “Si hay ‘convicciones’ (siempre las hay), el lugar de observador se emplaza desde ellas: por eso el periodista no hace un trabajo objetivo” .

De alguna manera, los propios medios han contribuido a forjar el mito de la “objetividad periodística”, pues suelen presentarse como meros transmisores de información. “La transmisión se significa como la totalidad de la actuación comunicativa de los medios. Así, mediante un efecto de ocultamiento, la producción desaparece de la vista del consumidor” . Pero esta acción de ocultamiento contradice lo esencial del trabajo periodístico, que consiste en develar una realidad que no es transparente, sino enigmática. “El trabajo no puede consistir en reflejar lo que sucede. Descubrir e interpretar lo oculto incluye la acción y la intención personales, la noticia es producto de una actividad subjetiva” . Por otra parte, debe considerarse que “los medios proporcionan algo más que un cierto número de noticias. Proporcionan también las categorías en las que los destinatarios pueden fácilmente colocarlas de forma significativa (Shaw, 1979)” .

Reproduzco a continuación la síntesis que Carlos Holubica realizó en su trabajo de tesis en torno a la enunciación de las noticias en el diario Clarín (Titulos y Noticias, EGEBE; 2006).

La revalorización de la subjetividad en la producción de la noticia no implica una postura epistemológica idealista, negadora del hecho de que los acontecimientos se producen por fenómenos externos al sujeto. Significa afirmar que los acontecimientos no tienen sentido fuera o al margen de los sujetos que los interpretan. “Se da una relación de inclusión, por la que los fenómenos externos percibidos por el sujeto se convierten en acontecimientos por la acción de éste sobre aquellos. Los acontecimientos están compuestos por los caracteres de los elementos externos a los que el sujeto aplica su conocimiento” .

“La comunicación es construcción de sentido (sobre la realidad, la experiencia, etc.) e implica un circuito de interrelaciones, subjetividades, sentidos que se construyen, se negocian y se disputan” . Estas definiciones conducen a reflexionar nuevamente sobre el error de analizar el circuito comunicativo sólo desde la fuente emisora, sin considerar los aspectos relacionados con la recepción. Cuando se habla de construcción de sentido se hace referencia a un proceso interactivo: el receptor de la información elaborada por los medios la interpreta con sus particulares códigos lingüísticos, culturales, ideológicos y, sobre la base de sus propias competencias, reelabora el mensaje del emisor. Independientemente de la intencionalidad de este último, el primero hará su propia construcción de sentido.

En esa perspectiva de análisis adquieren un especial relieve los aspectos que en las estrategias textuales se refieren a los destinatarios, a su función interpretativa y a los conocimientos que los medios poseen sobre ellos. “El emisor anticipa la comprensión del receptor. Elige la forma del mensaje que sea aceptable para el destinatario y al hacerlo (…) resulta que la codificación se ve influenciada por las condiciones de la descodificación. La misma información se transforma por el hecho de ser intercambiada (Jacques, 1982)” . Vale decir que el locutor no elabora sus mensajes sólo en base a la información que desea transmitir, sino que toma en cuenta sus propias conjeturas sobre los conocimientos y las capacidades de sus destinatarios.
No obstante, la construcción social de la realidad que se hace a través de los títulos no es totalmente arbitraria. Tiene un cierto anclaje en el desarrollo de la nota, porque debe resultar verosímil para quien lee ambas cosas. Y debe tener verosimilitud también para el que lee sólo el título.

Existe un contrato de lectura entre el medio y su público, por el cual este último acepta como verdad la construcción que hace el primero. En el caso de una falta de coherencia como la que se investiga, corresponde indagar sobre el tipo de contrato que se establece para sostener esa anomalía.

 

Por último en relación con el tema, les pido que lean el capítulo El contrato mediático que forma parte del libro “Malvinas: el Gran Relato” de Lucrecia Escudero. Es una interesante investigación sobre la construcción de la noticia en el periodo previo y posterior a la derrota en malvinas y se centra particularmente en la construccción de la imagen del ex-combatiente durante e inmediatamente después de finalizada la guerra, la construcción del concepto de triunfo y de fracaso en el imaginario argentino y cómo los medios contribuyeron a la plasmación de ese imaginario.

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Un comentario sobre “El Contrato Mediático: la teoría de los discursos sociales.”

  1. El planteo de Verón es muy interesante, aún así pareciera que usando su esquema (CP–D–CR) + la la manipulación de huellas (retoricas, tematicas o enunciativas) los resultados terminan siendo obviedades.

    El texto “construir el acontesimiento” deja las cosas más en claro, pero creo que la semiotica tiene un largo camino por delante (y pulir muchas hipotesis) xq aveces es una herramienta muy útil, pero otras termina por marear más con los efectos de sentido.

    Pero no se, solo soy un estudiante de Comunicación.

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