Barcelona, parodia y lenguaje posmoderno

Les acercamos un muy interesante trabajo sobre hipertextualidad y transposición, que remite al clásico Palimpsestos de Gerard genette (1982), pero también a los trabajos en los que Genette se inspiró para formular su famosa taxonomía sobre la transtextualidad. Nos referimos a La revolución del lenguaje poético de Julia Kristeva y a Los problemas de la poética de Dostoyevski de Mijail Bajtin. Se trata de una monografía de nuestra colega y colaboradora Valeria Groisman: un aporte muy útil para entender cómo la parodia se constituye en un estilo que transpone (transforma) y reconstruye el lenguaje periodístico de los diarios tradicionales de nuestro país.

Barcelona: una parodia del periodismo serio. Por Valeria Sol Groisman
Publicado en Julio de 2007.

Abstract:
Barcelona nació como una parodia del estilo de Clarín y del periodismo considerado “serio”, en general. En este trabajo, se intentará describir el estilo que caracteriza a Barcelona y el contrato de lectura que esta publicación les propone a sus lectores. Además, se analizará la manera en que la parodia, entendida según la definición de Mijaíl Bajtín, es utilizada como estrategia enunciativa para generar humor y complicidad entre el medio y su público.

Palabras clave:
Barcelona, parodia, Bajtín, dialogismo, periodismo serio.

Introducción

Barcelona irrumpe en el escenario de la prensa gráfica argentina el 15 de abril de 2003. Fundado por Ingrid Beck, Mariano Lucano y Pablo Marchetti -ex alumnos de la escuela de periodismo TEA (Taller, Escuela, Agencia) y compañeros en La Maga- Barcelona aparece para reinventar el humor que había caracterizado a Tía Vicenta, Humor y Hortensia, entre otras revistas. Con una dosis justa de humor y periodismo, Barcelona aporta una mirada ácida sobre la realidad argentina y del mundo. Al mismo tiempo, realiza una parodia del discurso periodístico de los medios gráficos “serios” más importantes del país, pero especialmente del de Clarín. De hecho, el lema de Barcelona (“Una solución europea para los problemas de los argentinos”) es una reelaboración irónica del de Clarín: “Un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos”.

Las noticias publicadas en Barcelona son falsas, pero hablan de la realidad. Los datos, las historias, los testimonios, las imágenes, todo es producto de la imaginación de un grupo de periodistas (¿o humoristas?), pero el punto de partida no es la ficción, sino la actualidad. Es importante destacar que Barcelona respeta las estructuras y géneros utilizados en el periodismo (por ejemplo, la crónica, el perfil, la crónica con lead retardado etc.) y su redacción es clara y amena. Lo que aleja a Barcelona del periodismo y la acerca más al humor es su estilo.

Sus creadores cuentan que Barcelona fue un producto del desempleo. Es decir, la idea de este nuevo medio germinó en un contexto de crisis socioeconómica –la crisis del 2001- que los dejó sin trabajo y sin perspectivas laborales. Así fue como surgió el nombre de la publicación: en esa época, Barcelona era aquella ciudad en la que muchos argentinos se proponían comenzar de nuevo.

Como se ha dicho anteriormente, en la historia de los medios en la Argentina son muchas las experiencias en el campo del humor gráfico. Sin embargo, en el momento del desembarco de Barcelona en el mercado periodístico, no existían en el país otras publicaciones de estas características. Los argentinos no contaban con un espacio en el que se hiciera periodismo desde el humor o, dicho de otra manera, humor con el periodismo.

La crisis del 2001 provocó un descreimiento generalizado en las instituciones. Y el periodismo no salió ileso. En este contexto, Barcelona se propuso apelar al humor para reflexionar sobre la manera en que los medios construyen realidad.

Marco Teórico

Barcelona puede analizarse desde el concepto de “parodia” del lingüista Mijaíl Bajtín . En su libro Problemas de la poética de Dostoievski , este lingüista ruso concibe a la parodia como una forma de dialogismo. Lo particular de la parodia es que el enunciador utiliza la palabra ajena para entrar en conflicto con el enunciador original de esa palabra: “La segunda voz, al anidar en la palabra ajena, entra en hostilidades con su dueño primitivo y la obliga a servir a propósitos totalmente opuestos. La palabra paródica se convierte en arena de lucha entre dos voces”, dice Bajtín . En la parodia, la palabra posee una “doble orientación”: “Como palabra normal, hacia el objeto del discurso; como otra palabra, hacia el discurso ajeno” .

Dice Bajtín: “El discurso de la parodia puede ser muy variado. Se puede parodiar un estilo ajeno en tanto que estilo, se puede parodiar la manera socialmente típica o la caracterológica e individualmente ajena de ver, pensar y hablar; luego, la parodia puede ser más o menos profunda; se pueden parodiar tan sólo formas verbales superficiales así como los mismos principios profundos de la palabra ajena. Además, el mismo discurso paródico puede ser utilizado de diferentes maneras por el autor (…)” .

Para este teórico, todo enunciado se escribe en respuesta a otros enunciados. Esta intertextualidad constante es lo que él denomina “dialogismo”, es decir, ese proceso por el cual un enunciado conversa con los que lo preceden. Partiendo de esta idea, Bajtín señala: “Cada enunciado está lleno de ecos y reflejos de otros enunciados con los cuales se relaciona por la comunidad de esfera de la comunicación discursiva. Todo enunciado debe ser analizado, desde un principio, como respuesta a los enunciados anteriores de una esfera dada: los refuta, los confirma, los completa, se basa en ellos, los supone conocidos, los toma en cuenta de alguna manera” . Así, cada discurso “está lleno de reacciones” . Pero así como los enunciados están inmersos en una cadena de eslabones de la comunicación discursiva anterior, también lo están en la cadena de los discursos posteriores: “El enunciado se construye desde el principio tomando en cuenta las posibles reacciones de respuesta para las cuales se construye el enunciado” , dice.

Por eso, para comprender el estilo de un enunciado, hay que comprender los “matices dialógicos” que contiene, dice Bajtín. Y explica que los enunciados ajenos pueden presentarse como discursos conocidos por el interlocutor o no.

Señala el crítico literario argentino Alan Pauls que para Bajtín “el discurso paródico es un discurso disidente; investido a priori de esta ideología de la contestación, su lugar se define siempre respecto del poder, cualquiera sea” .

Otro autor que habla de la parodia es el también formalista ruso Juri Tirianov. Él considera que el “momento paródico” tiene dos etapas fundamentales: la primera es aquella en la que una escuela literaria o un autor llega a un punto de saturación; la segunda es, en cambio, la instancia en la cual otra escuela u otro autor se apropia de la estética, el estilo o las formas de la primera y crea una nueva escuela .

Tirianov dice que la parodia sólo puede realizarse cuando la mecanización del procedimiento puede ser percibida. Es decir, cuando se entiende que el nuevo discurso es una reconstrucción de uno anterior.

Por su parte, Julia Kristeva considera al discurso paródico como “ambivalente”. Es decir, se trata de un discurso que conserva el sentido original y al que se le suma un nuevo sentido. Así, se convierte en un discurso en el que un autor introduce la palabra de otro para generar un nuevo significado, opuesto al primero.

Definición de objetivos

– Caracterizar el estilo de Barcelona.
– Mostrar en qué situaciones y de qué manera se utiliza la parodia como estrategia enunciativa.
– Describir el tipo de contrato de lectura que Barcelona establece con sus lectores.

Corpus

A partir de la idea de Oscar Steimberg de que el primer número de un diario o una revista marca el estilo que caracterizará al medio, el corpus sobre el que se trabajará es el primer ejemplar de Barcelona (15 de abril de 2003) .

Barcelona es una publicación mensual en formato tabloide e impresa en papel de diario. La tapa contiene un único color –el amarillo-, que no es usado ni en fotos, ni en titulares, ni en el isologotipo: sólo se utiliza como tono de fondo. El resto de la publicación es blanco y negro.

En la tapa, Barcelona presenta los temas más importantes de la edición. Las noticias aparecen jerarquizadas. La principal ocupa una doble columna (casi toda, porque el borde del margen inferior se utiliza para promocionar el póster que viene de obsequio con la primera edición), mientras que las otras cuatro se reparten la columna restante.

Las noticias destacadas son las siguientes (en orden de importancia según dónde están ubicadas):
1. “Ahora dicen que Piñón Fijo es Alfredo Yabrán”.
2. “La Argentina se estaría yendo a la mierda” (volanta: “Documentos secretos del FMI y la ONU”).
3. “Habla el Negro de Mambrú: ´Acá hay mucho racismo´” (volanta: “Espectáculo”).
4. “González Oro electrifica su casa” (volanta: “Inseguridad”).
5. “Vuelven los culos grandes” (volanta: “Tendencias”).

En la portada, también figura el precio el ejemplar y una aclaración: “Advertencia: No toda la información aquí publicada ha sido debidamente chequeada. Ley 23.344”. Debajo de ese anuncio, un pequeño recuadro aconseja: “Con este ejemplar Reclame” .

Las secciones fijas son las siguientes (por orden de aparición):
– Política
– Información General
– Internacional
– Policía
– Deporte
– Espectáculo
– Arte y Cultura
– Barceloneta. Incluye las siguientes subsecciones: Descubra cuán boludo es alguien si…, Descubra cuán garca es alguien si…, Récords mundiales, Mitos y verdades de la farándula, ¿Sabía usted que…?, Horóscopo, Las 7 diferencias, Las 2 campanas, Adivine Ud…, Correo, La opinión del lector y el Staff.

En la contratapa se publica una especie de campaña institucional de Barcelona. El eslogan es: “Aborto ya” y luego dice: “Barcelona apoya la libre elección de las mujeres para interrumpir un embarazo no deseado”. La imagen de fondo es el rostro de Cecilia Bolocco .

Barcelona también incluye historietas, pero no en la contratapa, sino repartidas en las distintas secciones: “Ninja” (por Langer), “Misil Inteligente” (por Langer), “Peto el Pato Puto, el comic villero” (por Dani the O).

El primer número de Barcelona no tiene avisos publicitarios. En realidad, lo que parece publicidad, en realidad es parte del discurso paródico del medio. Por ejemplo, en la página 7 hay una imagen de dos botellas de vodka con dos aviones a punto de estrellarse contra ellas. Debajo, el remate: “Absolute twins”. Otro ejemplo está en la página 9. El aviso consiste en una reelaboración de la famosa foto del Che Guevara recién asesinado. En este caso, aparece con una computadora encima de su cuerpo y un texto que dice: “Asegurá tu futuro! Alejá la incertidumbre y desarrollate íntegramente como técnico en computación…”. Por último, en la página 14 hay una imagen de una iglesia y una leyenda: “Para nosotros, la solidaridad no es sólo de la boca para afuera”. Debajo se puede ver la firma: “Fundación Fellatio los Niños”.

Un recurso que se utiliza en cada página de la publicación es una frase destacada que se relaciona con alguna de las noticias publicadas allí mismo. El recurso es similar al que recurre Clarín todos los días: en el margen inferior de la tapa aparece la frase del día.


Análisis del Material

La parodia como estilo

La irrupción de Barcelona en el campo de la prensa gráfica en la Ciudad de Buenos Aires se puede considerar como una novedad discursiva, si se tiene en cuenta el torrente de discursos sociales de la época. Esto no quiere decir que Barcelona haya introducido algo completamente nuevo, sino que en ese momento determinado su aparición cobró un significado especial en el campo de las prácticas discursivas.

Dice Bajtín que para comprender el estilo de un enunciado, hay que descubrir los “matices dialógicos” que presenta. Barcelona nació como una parodia del estilo de uno de los diarios de mayor circulación del país: Clarín. Es decir, tomando la teoría de Bajtín, desde su inicio, Barcelona establece un diálogo con otro medio. Y, como ya se ha dicho anteriormente, lo anuncia desde su lema: “Una solución europea para los problemas de los argentinos”, que remite claramente al de Clarín: “Un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos”. Esta estrategia enunciativa es claramente una parodia de estilo. De acuerdo con Bajtín, a través de la utilización de esta frase, Barcelona estaría utilizando la voz del otro (Clarín, en este caso) para producir un sentido contrario al que produce la frase original. En Barcelona, los discursos ajenos aparecen con un cambio de acento o de sentido.

Aunque no se puede hablar de transposición en los términos en que lo define Oscar Steimberg (porque en general este proceso implica un cambio de dispositivo, y tanto Barcelona como Clarín son medios gráficos), lo que sí se puede decir es hay una parodia de estilo: Barcelona “absorbe” el estilo del periodismo “serio” para generar un estilo propio. Porque lo que hace Barcelona es tomar los discursos de los géneros periodísticos convencionales y reciclarlos desde un estilo propio caracterizado principalmente por la parodia, pero en el que se recurre, además, al humor negro , el sensacionalismo y el eufemismo.

En general, los medios se animan a hacer humor atacando a los personajes mediáticos a los que la opinión pública está dispuesta a criticar y riéndose de los temas que no poseen una carga moral importante, pero Barcelona hace lo opuesto: es políticamente incorrecta. En otras palabras: lo que hace es decir lo que ningún medio se atreve a decir. ¿Cómo? Por ejemplo a través del humor negro. “Una nueva autopsia revela que Walter Olmos cantaba muy mal” , dice un titular en la página 16.

Por otro lado, mucho del vocabulario que utiliza Barcelona es aquel al que jamás recurriría un diario considerado “serio”. Así, en lugar de titular “La Argentina podría atravesar una grave crisis económica”, lo hace de la siguiente manera: “La Argentina se estaría yendo a la mierda” . Es decir, se toma un discurso que bien podría pertenecer a una edición de Clarín y se le da otro tono. Otros ejemplos son: “El 15 de octubre, el jazz fusión dejará de ser un embole” y “Vuelven los culos grandes” . Barcelona recurre al vocabulario de la gente y no al que proponen los manuales de estilo de los diarios, y cada palabra que utiliza connota una valoración, pero también cierto estilo.

El estilo de Barcelona también implica reírse de la utilización de eufemismos, recurso típico de la prensa considerada “seria”. Por ejemplo, en la página 8, un titular reza: “Proponen instalar una radio para hipoacúsicos (sordos)”.

En general, en Barcelona no se utiliza la primera persona; el discurso periodístico aparece como impersonal (como suele ocurrir en la prensa “seria”). La primera persona sólo aparece en el discurso referido, en las frases que se presentan en el margen superior de las páginas y en las columnas de opinión. Por ejemplo, en este primer número, Viviana Más Canosa (sic) escribe una nota titulada “El destape”. Allí cuenta anécdotas en las que ella es tan protagonista como los personajes de la farándula de quienes habla. La foto que acompaña la nota es la de una Viviana Más Canosa en una pose erótica y con poca ropa. En realidad, parecen decir en Barcelona, “el destape” es el de la autora del texto más que el de los famosos. Esta es una de las maneras en las que Barcelona hace una parodia del estilo “serio” de Clarín. Primero, porque una de las reglas de oro del periodismo es que el cronista nunca debe ser el protagonista de la historia. Y lo que ocurre es que con la creación de la figura del “periodista-estrella”, esta máxima muchas veces no se cumple: es tan importante o más quién lo dice que lo que se dice. Segundo, porque una de las formas a través de las que Clarín intenta transmitir seriedad en la información que provee es colocando la firma y la imagen del periodista que, de esa manera, se hace “responsable” por el contenido del texto que escribió. Y aquí, la foto de la autora sugiere de todo menos seriedad.

Como se ha venido diciendo, desde la publicidad (en este primer número es falsa) hasta las imágenes (la mayoría son montajes elaborados a partir de fotos que han salido en otros medios), todo en Barcelona es una parodia del estilo del periodismo “serio”. Es una parodia de un estilo clásico y pretendidamente “objetivo” de hacer periodismo. En este sentido, es interesante retomar la idea de Tirianov de que la parodia tiene dos momentos: el primero, en el que cierta escuela o autor llega a un punto de saturación; el segundo, en el que otra escuela u otro autor se apropia del estilo o formas y elabora una nueva escuela. Trasladando la teoría de este teórico al objeto de análisis de esta monografía, se podría decir que el periodismo denominado “serio” llega a un punto de saturación, y lo que hace Barcelona es recurrir al estilo propio de ese modo de contar la realidad y construye un nuevo estilo: una parodia del original.

El contrato de lectura

Eliseo Verón define al “contrato de lectura” como un “un lazo en el tiempo entre un medio y su receptor” que es “relativamente estable, pero no fijo” . Así, el contrato de lectura se puede entender como la suma de las estrategias enunciativas (o modalidades del decir) a las que un medio de comunicación decide recurrir para relacionarse con su público.

En Barcelona, la información está ordenada y aparece jerarquizada. Más allá del uso extendido del impersonal (con el que se pretende transmitir objetividad), Barcelona realiza continuamente valoraciones respecto de lo que informa. La elección de las palabras con las que se titula y se cuenta una historia muestran claramente una estrategia enunciativa: la idea es burlarse (en complicidad con los lectores) de la manera “seria” de hacer periodismo, que se podría definir como aquella en la que se informa dejando de lado la subjetividad. En realidad, esto es sencillamente imposible. Es que desde el momento mismo en que una persona decide cómo contar una historia, con qué palabras, desde qué ángulo, entre otras elecciones, la narración jamás será objetiva. Barcelona juega con esta idea de la pretendida objetividad de la prensa “seria”.

Sin leer los textos, sólo mirando de qué manera se estructura la información, Barcelona parece un periódico “serio”. Todo lo que utilizan estos diarios para instalar la idea de verosimilitud de la noticia, Barcelona lo utiliza con el objetivo de mostrar que lo verosímil no es más que un discurso muy bien armado. Lo verosímil se construye. La noticia no es la realidad misma, sino la construcción de una realidad entre todas las posibles.

Dice Bajtín que la parodia se entiende cuando el mecanismo por el cual alguien se apropia de un discurso ajeno puede ser desmantelado. Es decir, cuando el receptor reconoce que en un discurso aparece la palabra de otro u otros. El contrato de lectura de Barcelona se basa en la presuposición de que el lector está informado y que por eso puede entender el humor que se le propone. Porque que para entender Barcelona hay que saber qué está pasando y cómo los medios narran eso que está pasando. En este sentido, Barcelona está llena de guiños dirigidos a un lector que comparte un mismo universo de significaciones.

Se podría decir que Barcelona establece una relación de simetría con sus lectores. Es que el hecho de que para entenderla haya que tener conocimientos previos, ya instala al receptor en una posición distinta de la que propone cualquier diario. Por ejemplo, en Clarín la mayoría de las veces aparece un enunciador pedagógico que se posiciona por encima de los enunciatarios. Está familiarizado con el tema del cual escribe y está dispuesto a explicárselo a sus lectores. En este sentido, tomando a Verón , el enunciador es “familiar” y “popularizador”. En Barcelona, en cambio, el enunciador clasifica la información (las secciones están claramente señaladas y ayudan al lector a encontrar la información que desean), jerarquiza la información (mediante el tamaño de la tipografía, el espacio que le dedica a cada nota, etc.), pero no informa. El lector ya está informado y, sobre la base de sus conocimientos sobre la realidad y la realidad expresada por los medios, Barcelona elabora un discurso humorístico. El enunciador y el enunciatario comparten un universo cultural. Entonces, el primero le guiña el ojo al segundo y establece con él una relación de complicidad. “Riámonos juntos”, parece decirle.

Conclusiones

Barcelona es una parodia del estilo de Clarín, en particular, y del periodismo gráfico considerado “serio”, en general. Es decir, Barcelona recurre al estilo de Clarín para hacer humor creando nuevos significados.

La parodia, entendida según la definición de Bajtín, es utilizada en Barcelona como estrategia enunciativa y supone cierto tipo de relación con su público.

El humor que plantea Barcelona se basa en la suposición de que sus lectores están informados y pueden desmantelar el mecanismo discursivo mediante el cual se elabora la parodia de estilo. En este sentido y siguiendo a Verón, se podría afirmar que el contrato de lectura propuesto por Barcelona supone una relación de simetría con los lectores. El enunciador de Barcelona no es pedagógico: no pretende enseñar, sino generar complicidad para reflexionar, a través del humor, acerca de la manera en que los medios construyen la realidad.

Barcelona pretende poner en evidencia los mecanismos mediante los cuales los medios considerados “serios” –que se podría decir que tienen el monopolio de la información en tanto son legitimados por la opinión pública como los conocedores de lo que ocurre- condensan en una sola todas las realidades posibles. En este sentido, el discurso paródico, como dice Alan Pauls, va a ser siempre “un discurso disidente, investido a priori de esta ideología de la contestación”. Barcelona le responde a los medios que se presentan como los poseedores de la información.

Para finalizar, resulta interesante aplicar la idea de Turianov acerca de la parodia y las dos etapas en su conformación. En el caso de Barcelona, se podría decir que el agotamiento de la prensa considerada “seria” –aunque claramente utiliza implícita o explícitamente recursos que no son propios de esta manera de hacer periodismo- dio origen a un nuevo estilo que parodia al original y que pretende desmantelar el proceso de construcción de lo que los medios dan a conocer como la realidad.

Bibliografía

-Bajtín, Mijaíl. Estética de la creación verbal. Buenos Aires: Siglo Veintiuno, 2002.
-Bajtín, Mijaíl. Problemas de la poética de Dostoievski. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2005.
-Kristeva, Julia. Semiótica 1. Madrid: Espiral, 1981.
-Pauls, Alan. “Tres aproximaciones al concepto de parodia”. Lecturas Críticas. Buenos Aires, Número 1, p 7-14, 1980.
-Steimberg, Oscar. Semiótica de los medios masivos. Buenos Aires: Atuel, 2005.
-Sunkel, Guillermo. La lectura en la prensa sensacionalista. El caso de La Cuarta. En ¿Y la recepción? Balance crítico de los estudios sobre el público. Buenos Aires, La Crujía, 2006.
-Tamborenea, Mónica. “La parodia: una lectura privilegiada”. Lecturas Críticas. Número 1, p 15-19, 1980.
-Ulanovsky, Carlos. Paren las rotativas. Buenos Aires: Emecé, 2005.
-Verón, Eliseo. “Cuando leer es hacer: la enunciación en el discurso de la prensa escrita”, Semiótica II. París, Instituto de Investigaciones y Estudios Publicitarios, pp. 33 56, 1984.
-Verón, Eliseo. El análisis del contrato de lectura, un nuevo método para los estudios de posicionamiento de los soportes de los media. En “Les Medias: Experiences, recherches actuelles, aplications”. París: IREP, 1985.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s