La mediósfera, uno y los poderes

por Maxi Legnani

Casi por causalidad, encontré una frase subrayada en un artículo de Radar (Página/12) del 22 de noviembre pasado. Es una pregunta: “¿nos podemos acostumbrar a una permanente sospecha frente a todo lo que vemos?”. Es un interrogante sumamente interesante para analizar en este tiempo, en el que los medios de comunicación se han transformado, en cuanto a las influencias sociales, en el primer poder.
Como oyente, lector o televidente, uno tiende a creer ciegamente en los mensajes que los medios de comunicación expulsan. Infrecuentes son las ocasiones en las cuales se discuten la veracidad o el tamiz ideológico de la noticia. Es una de las condiciones del Contrato de Lectura, con el cual –según el semiólogo Eliseo Verón- el público cree en los medios porque éstos se jactan de decir la verdad, aunque no lo hagan. Es decir, cuando la señal de cable TN se autodenomina “periodismo independiente” no implica que lo sea, pero puede ser (o es) tomada como si lo fuera.
No existe la realidad: es una construcción discursiva que hace cada emisor, por lo que encontramos tantas realidades como medios de comunicación. (Ver, por ejemplo, diferencias entre los matutinos La Nación y Página/12). Esta construcción discursiva se hace “en base al imaginario social”, y con una ideología, ya que las noticias son –entre otras cosas- el ejercicio del poder sobre la interpretación de la realidad.
Sobre esta vaga evocación de la teoría de Verón, el análisis posible es vasto. En este caso, el punto está en la cuestión inicial: ¿podremos tamizar lo que nos es dicho? ¿Podremos permitirnos el disenso? A fines de 2009, José Saramago opinó que disentir es uno de los derechos que le faltan a la Declaración de los Derechos Humanos. En la mediósfera argentina (por el momento se hará referencia a ella), hay disímiles fuentes en las que sería imprudente confiar. Una parte de la sociedad tiende a disparar contra los medios afines al gobierno nacional; la otra, contra Clarín, sus tentáculos, y sus pulpos amigos.
Si el extremismo que –lamentablemente- distinguió y distingue a los argentinos fuera evitado, se diría que hay más de un lobo con piel de cordero. Se frunciría el ceño en reiteradas ocasiones, y en direcciones opuestas. Pero las espadas se cruzan, salvo excepciones, sin sentido común. Los Capuleto y los Montesco se gritan, se pisan la cabeza mutuamente, y pretenden acabar con los otros para reinar a costa de la desdicha extra familiar. Y la violencia que reemplazó al amor que unió sus miserias permite aún las muertes silenciosas, que ambos –con sus respectivas responsabilidades- permitieron.
Así como Umberto Eco llamó una “guerrilla semiológica” a la búsqueda de la conciencia individual a fin de resistir, la capacidad crítica es la clave para aprender a intercambiar opiniones, a discutir como hace tiempo deberíamos. El odio no construye, y existen argentinos que quieren lo opuesto, aunque Clarín no los muestre. El fingido pesimismo de unos y el penoso accionar de otros conforman un panorama del cual la sospecha, la discusión y la reflexión permanentes funcionarían como santo remedio, a menos que la pereza y la incompetencia hayan paralizado a los perejiles en los que nos quieren conformar los dos titanes.

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3 thoughts on “La mediósfera, uno y los poderes”

  1. Me encuentro muy agradecido con quien haya proporcionado mis datos para que se me enviara esta interesante publicación. He practicado el periodismo en México durante los últimos catorce años, en los cuales pasé por el monopolio de Televisa, donde me inicié en la Televisión y después en Radio fórmula. Tuve programas de radio durante casi una década y se respetó siempre mi libertad de expresión al igual que la de tosos los participantes. Fuimos muy directos en oposición a un sistema que vuelve invisibles los temas que hablan de injusticia, pobreza, corrupción gubernamental y social, discriminación, poderes de facto y todo aquello que irrita al poder. También soy investigador y docente universitario, siendo el tema de los medios y la política mi especialidad. Ahora vivo en Argentina, país que me ha dado lo necesario para desenvolverme en el ámbito académico. Curso un doctorado aquí.
    Deseo compartir mis trabajos que por lo general publico en mi blog: http://www.carlosvillaguzman.blogspot.com

  2. Los medios de comunicación se han erigido como el primer poder en la sociedad, siendo empresas privadas. Esta circunstancia no fue advertida hace 50 años, cuando comenzaba el auge mediático y no se tuvo en cuenta hasta dónde alcanzarían a expander su influencia. Dejamos en manos de ciertos sujetos una fuerza que incide en las conciencias de las masas, en el imaginario donde tiene su asiento la ideología y es fuente inspiradora para la conducta. Me preguto: ¿por qué dejamos libre este peligro desde su etapa embrionaria? Ahora se ha hecho difícil controlar los medios ya que cuando se habla de intervenirlos apelan inmediatamente a la libertad de expresión que efectivamente protejen las leyes. ¿como restituir a la sociedad este poder? ¿Cómo construir sociedades donde se prime lo diverso, la pluralidad de actores en la toma de decisiones, la igualdad de derechos, entre otras prerogativas, teniendo medios de comunicación sesgados, injustos, discriminatorios, inequitativos, parciales, insensibles e indiferentes con las ijusticias y el atrazo cultural y económico en el que viven las mayorías?
    O rescatamos los medios o la sociedad se nos termina de escapar de las manos.

  3. Los medios de comunicación se han erigido como el primer poder en la sociedad, siendo empresas privadas. Esta circunstancia no fue advertida hace 50 años, cuando comenzaba el auge mediático y no se tuvo en cuenta hasta dónde alcanzarían a expandir su influencia. Dejamos en manos de ciertos sujetos una fuerza que incide en las conciencias de las masas, en el imaginario donde tiene su asiento la ideología que también es fuente inspiradora para la conducta. Me pregunto: ¿por qué dejamos libre este peligro desde su etapa embrionaria? Ahora se ha hecho difícil controlar los medios, ya que cuando se habla de intervenirles apelan inmediatamente a la libertad de expresión que efectivamente protegen las leyes. ¿como restituir a la sociedad este poder? ¿Cómo construir sociedades donde se prime lo diverso, la pluralidad de actores en la toma de decisiones, la igualdad de derechos, entre otras prerrogativas, teniendo medios de comunicación sesgados, injustos, discriminatorios, inequitativos, parciales, insensibles e indiferentes con las injusticias y el atraso cultural y económico en el que viven las mayorías?
    O rescatamos los medios o la sociedad se nos termina de escapar de las manos.

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