Caso Dalmasso: una nueva fórmula para la construcción de noticias.

por Martín Cavagliatto

En la historia del tratamiento por parte de la prensa escrita de la casuística criminal argentina, mucho se ha debatido acerca de los límites hasta donde se podía llegar. Seguramente uno de los casos más renombrados en los últimos años es el del asesinato de Nora Dalmasso. De hecho este crimen abrió un debate que llegó a ser materia tratada en la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa). Para buscar el por qué de esto habría que recorrer parte de la historia, y detenerse en el crimen de María Soledad Morales ocurrido en la provincia de Catamarca. Este último caso, según Aníbal Ford, cambió el discurso de las noticias como punto de comparación.
En efecto al construir la noticia del asesinato de la joven catarmaqueña, la prensa escrita cortó con el discurso meramente informativo-argumentativo, para hacer propio el discurso policial-ficcional narrativo. Desde entonces, todo crimen o caso resonante comenzó a seguir esta línea narrativa.
Sin embargo en el año 2006, esta fórmula fracasó. El lector reclamó la búsqueda de otra. Esto dió origen a una nueva forma de discurso, que genera críticas y oposición por parte del mismo medio que lo utiliza y que ocasionó traspasar la intimidad y llegar a la hiperintimidad.

Han pasado ya casi 3 años desde el descubrimiento del cadáver de Nora Dalmasso en un country en la ciudad de Río Cuarto en Córdoba, y todavía hoy repercute en los medios y la sociedad.
Cabe preguntarse entonces: ¿Qué fue lo que ocurrió con este caso, que en un principio aparentaba ser un hecho de inseguridad que golpeaba la clase alta de la sociedad de la citada localidad, y se transformó en la comidilla predilecta de la prensa escrita, generando todo tipo de hipótesis y conjeturas?
Seguramente la respuesta está dada, si se da una primera mirada superficial, en que todo hace suponer que no existió un victimario externo (como suele ocurrir en este tipo de casos que trascienden) sino que pertenece al mismo ámbito privado de la víctima. Pero no basta solo eso para que este caso haya adquirido ribetes espectaculares. Se suman ingredientes mucho más dramáticos aún: la posibilidad de que haya cometido el crimen un sicario colombiano, o que sea el propio hijo de la víctima el que haya abusado de su madre y luego asesinado en su propia casa.
Desde el primer momento que se conoció la noticia a través de los diarios, estos construyeron la imagen de Nora Dalmasso como una mujer a la que le gustaba darse sus gustos, que vivía en una situación de permanente despreocupación, a la cual le gustaba divertirse en fiestas. Basta solo recordar la foto de esta mujer cordobesa que fue la que ilustró el caso desde el principio hasta el día de hoy. En otras palabras se estaba construyendo así una cierta connotación a la noticia en base a la información pericial y trascendidos extraoficiales. A partir de esa imagen publicada en los diarios, nació “EL CASO DALMASSO” como tal, y dejó de ser un hecho aislado de inseguridad. No hay que olvidar como dice Verón, que “el contrato de lectura concierne también a la imagen (…) forma parte de la retórica de las pasiones” y “traduce la actividad interpretativa del enunciador”.
Tal fue el impacto de aquella fotografía que pronto, la aparente familia tipo, fue salpicada por lo que esa imagen representaba y causaba en la sociedad, al punto tal que se vieron coaccionados a salir a hablar sobre cosas que no hacían a la materia del caso como por ejemplo la homosexualidad de su hijo Facundo.
Es aquí donde existe una transformación en el tratamiento de la información de la prensa escrita de nuestro país en comparación con otros casos resonantes. Recordemos el caso Maria Soledad Morales, en el cual predominaba el discurso policial-ficcional, en cambio en este caso, lo que predomina en mayor cantidad es el discurso pericial: la escena íntima contribuyó a que no hubiera testigos y, al no haberlos, el discurso pericial naturalmente se volvió dominante y se transformó en narrativo-ficcional. Los diarios comenzaron a reproducir y describir los relatos de los peritos, y fue así cuando meses después que fueron publicadas las fotos de Nora Dalmasso, todos los lectores ya sabían que había pasado en el interior de ese cadáver.
Este cambio despertó críticas tanto del mismo medio como de organizaciones internacionales. En efecto la SIP en el mes de marzo del año 2007 emitió un informe sobre “Libertad de Prensa en las Américas” donde habla del caso y dice: “Los detalles de ese caso, según un editorial del diario La Nación, fueron ventilados por algunos comunicadores con crudeza y liviandad, hurgando en la vida privada, en la intimidad de la víctima, de sus familiares y allegados y han desnudado con toda crudeza la necesidad que la ética periodística deje de ser tan solo una fórmulación teórica y sea una práctica constante.”
La prensa logró algo impensado para ella misma: traspasar la intimidad y llegar a la hiperintimidad. Y no sólo esto, sino que además ella misma comenzó a auto-alimentarse. Es decir sobre este caso, distintos diarios fueron juzgándose unos a otros sobre el tratamiento de la noticia. Cabe citar como ejemplo a un periodista de un matutino de la Capital hablando sobre la publicación de las fotos de la occisa, el cual se refirió en estos términos: “a las horrorosas fotos de Dalmasso con sus piernas abiertas, la piel amorotonada y el lazo de la bata lastimando su cuello.” Enfatizar que la mujer muerta tenía sus piernas abiertas parece reproducir la lógica que se critica. Paradoja de la prensa escrita: al cuestionar el morbo se cae en lo mismo.
Aníbal Ford en su libro la Marca de la bestia hace una análisis sobre lo que el llama “La exasperación del caso” afirma que estos tipos de casos “conmocionan a la opinión pública y que no sólo generan más debate, sino mayor continuidad y serialización de los medios que los temas planteados estructuralmente desde el Estado o desde la Sociedad Civil”, esto se debe a que existe en los últimos años una creciente tendencia de la prensa en traspasar los límites de lo público hacia lo privado. Este fenómeno se viene dando desde hace 10 años y despierta el interés de un público ávido en conocer hasta el dato más escabroso de estos tipos de casos.
Se puede hablar entonces de una modificación del contrato de lectura, que según Eliseo Verón, este se da cuando la prensa escrita modifica el contrato tácito que se da entre el soporte y sus lectores. Es notorio que hay una modificación respecto del caso Maria Soledad al caso Dalmasso en el contrato de lectura, y podría pensarse que esta modificación fue pedida tácitamente por los lectores. Sin embargo esto es erróneo, fue pedido de manera expresa a través de la reacción del público. Los diarios en un primer momento se volcaron de inmediato a buscar posibles sospechosos que hicieran de este caso algo interesante, usando la fórmula del caso Maria Soledad Morales. El primer sospechoso fue un pintor que realizaba trabajos en el country (Gastón Zárate), sin embargo no obtuvo trascendencia. Cuando alguien deslizó que Nora Dalmasso podría haber sido amante de un funcionario del gobierno de Córdoba, la prensa se encontró con que se trataba de un Asesor del Ministerio de Seguridad de Córdoba, Rafael Magnasco. En ese momento de inseguridad que atravesaba la provincia derivó en el pedido de renuncia por parte del Gobernador De la Sota al Secretario del citado Ministerio, ya que los diarios locales hablaban de encubrimiento. Sin embargo ninguno de estos dos “sospechosos” tuvo “aceptación” por parte de los lectores, tal como los denomina el periodista Vaca Narvaja en su libro “Las cuatro muertes de Nora Dalmasso. La trama oculta del crimen del country”, eran “los perejiles de la causa”. Los lectores, desconfiados, sentían que se trataban de maniobras políticas en conjunto con los medios para desestabilizar a un gobierno acosado por los problemas de inseguridad que azotaban a la provincia. En este último punto se puede trazar un paralelismo con el caso Maria Soledad: en ambos la repercusión en la prensa hizo tambalear al poder político de turno, aunque en el primer caso las consecuencias fueron más allá que el otro, al ordenarse la intervención de la Provincia de Catamarca.
Este punto es clave para analizar. Desde el caso Maria Soledad Morales, parecería que la prensa comenzó a construir los casos de crímenes resonantes a partir de una fórmula que tuvo éxito hasta la irrupción del caso Dalmasso: exaltar la figura de la víctima (ya sea de manera positiva o negativa), buscar lazos del caso que toquen el Poder y mover a la sociedad en base a estos dos factores. Sin embargo como dice Aníbal Ford: “El caso Maria Soledad, a pesar de su enorme difusión y de los debates públicos que provocó, solo provocó la caída relativa de una dinastía patriarcal y autoritaria en una provincia”. En cambio en el caso Dalmasso, la por aquel entonces senadora nacional Vilma Ibarra promovió una condena contra los medios de comunicación en general por el tratamiento que habían efectuado de este episodio. Esta iniciativa se aprobó en el Senado, con la intención de generar regulaciones o censuras que podrían afectar la libertad de prensa, que valió una condena de la SIP.
Otro punto importante es la construcción de la noticia: en el caso Maria Soledad el uso del discurso narrativo-ficcional, construyó un personaje al modo de que eso le podía pasar a cualquier hijo o hija, y la sociedad se movió para reclamar acción para terminar con la impunidad y el narcotráfico en la provincia. En cambio en el caso Dalmasso no tuvo este efecto, sino que más bien que la sociedad reclamaba a los medios, y en especial a los diarios (que en definitiva fueron quienes construyeron la noticia a través de la utilización del discurso pericial) que se investigue todos los puntos del informe del médico forense. Así a la prensa no le quedó otro remedio más que abandonar la vieja fórmula y lograr lo impensado en otro momento, como se dijo anteriormente en este trabajo, traspasar la intimidad y llegar a la hiperintimidad: luego de un inicio en donde parecía que recorrería el camino del alcanzar la esfera política -a partir de la hipótesis de la responsabilidad de Rafael Magnasco- dio un fuerte viraje y se recluyó en la esfera íntima de la víctima y su familia. El caso tuvo un recorrido inverso: en lugar de enfilar hacia la esfera política tomó la dirección contraria y, en esa marcha, rompió límites y llegó a la hiperintimidad del discurso pericial. Este cambio se debió en gran parte al público, que pidió de forma expresa que ocurriese así. Basta recordar con las movilizaciones que se organizaron para reclamar la liberación del pintor, o las palabras de apoyo a Magnasco a la salida de tribunales. La prensa tuvo que tomar nota de esto y así ocurrió la modificación del contrato de lectura.
Sin embargo Ford dice que este contrato de lectura es confuso ya que desde que se lo toma desde el discurso narrativo es dotado de los atributos de la story: “…básicamente un sujeto principal; comienzo, nudo y desenlace; una “peripeteia” o cambio de suerte; una voz narrativa identificable”.

La discusión está planteada, lo cierto es que es evidente que hubo una transformación en el tratamiento de la casuística criminal en nuestro país a raíz del caso Dalmasso. Basta hacer un breve recorrido por las noticias publicadas en diarios desde el 2006 para darse cuenta. El ámbito de la hiperintimidad está presente en todas ellas. Ya las noticias publicadas no solo carecen de una neta estructura narrativa, sino que el discurso argumentativo que tuvo notoriedad a partir del caso Maria Soledad ha sido dejado de lado, para meterse en este nuevo discurso pericial-ficcional de ribetes de novela policial negra. Un ejemplo posterior al caso Dalmasso fue el caso de Rosana Galliano, donde ya la construcción de la noticia comenzó con la nueva fórmula que se planteó en el caso de Nora Dalmasso. Importan más los datos escabrosos, íntimos, “los secretos de alcoba”, que la narración u argumentación del caso.
Este cambio se debió a la modificación del contrato de lectura que reclamaron los lectores. Lectores que lejos de ser pasivos frente a los mensajes de los diarios como sostenían los franckfurtianos, son cada vez más activos en la producción del mismo.
BIBLIOGRAFIA

• Ford, Aníbal. “La marca de la bestia”, Grupo editorial Norma, Buenos Aires. 1999
• Vaca Narvaja, Hernán. “Las cuatro muertes de Nora Dalmasso. La trama oculta del crimen del country” Ediciones del Boulevard, Córdoba, 2008.
• SIP, “Libertad de Prensa en las Américas”, Colombia, 2007
Verón, Eliseo, El análisis del “Contrato de lectura”, un nuevo método para los estudios de posicionamiento de los soportes de los media, en “Les Medias: Experiencias, recherch

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