Periodismo digital: luces y sombras de las nuevas tecnologías de la información

   por Mariel Ortolano.                     

A modo de disparador de nuestra reflexión sobre el impacto de las nuevas tecnologías de la información en la producción periodística actual y, en definitiva, en toda la producción textual contemporánea, rescato una idea del filósofo argentino Alejandro Piscitelli. Parafraseando a McLuhan, plantea una hipótesis interesante como punto de partida de uno de sus seminarios sobre la naturaleza de las nuevas tecnologías de la información: “las tecnologías cambian nuestro modo de pensar y nuestros modos de pensar cambian las tecnologías”.  Esta idea dispara una pregunta aún sin respuesta para quienes intentamos producir en los nuevos medios digitales: ¿significa realmente un cambio sustancial para el ámbito periodístico la aparición de las publicaciones digitales? ¿Cuál es la especificidad del aporte del periodismo electrónico?            Hoy en día es inevitable el debate entre quienes defienden la cultura del texto impreso contra la invasión del texto digital. Hay quienes piensan que el periodismo digital atenta de algún modo contra la permanencia de los diarios y revistas, o bien, siempre desde una visión oscura en relación con la cultura de la imagen, que la computadora instaló una modalidad arreflexiva de lectura, tendiente a generar un individuo fragmentado y superficial (pensemos en autores como Pierre Bourdieu o Giovanni Sartori). Otros, en cambio, ven en la Internet el futuro de la información y señalan ventajas del periodismo digital que terminarían por imponerse al periodismo tradicional.             En un artículo publicado en el Le Monde Diplomatique de octubre y que se puede leer online, Ignacio Ramonet sostiene que los medios tradicionales fueron considerados hasta ahora el cuarto poder por su posibilidad de controlar los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; en su opinión, los medios digitales conformarían el quinto poder, capaz además de garantizar el derecho a la información y la libre expresión del pensamiento, función que el periodismo en los medios gráficos, radial y televisivo no desarrolla[iii].            Sin embargo, según reflexiona Carlos Scolari[iv], especialista en Comunicación y Semiótica Digital, “el periodismo digital sufrió el mismo proceso ascendente descendente de las punto.com. Se esperaban grandes negocios que no funcionaron tal cual las grandes empresas lo esperaban”. De todos modos, Scolari nos plantea un tema que puede responder al interrogante sobre el aporte específico del periodismo electrónico: la renovación no reside en el modo de hacer periodismo de los medios digitales sino en el modo con que la gente los lee. “La pantalla está imponiendo nuevos modos de lectura y la prueba de esto es que los medios impresos adquieren elementos de la página digital. El texto electrónico remodela cognitivamente a los usuarios y a su vez éstos remodelan los textos electrónicos (interfaces)  al usarlos”. Citando a Mc Luhan[v] quien escribió hace tres décadas “nosotros conformamos nuestros objetos y ellos nos conforman a nosotros”, concluye que los diarios on-line promueven un modo de lectura fragmentada, atomizada. Pero que, también hoy en día, los diarios impresos promueven un modo de lectura similar. Citando nuevamente a McLuhan y su concepto de que los nuevos medios  modifican a los viejos, Scolari agrega que “las interfaces no mueren sino que se recombinan en nuevas interfaces. Seguirá habiendo diarios impresos y digitales, libros en papel y en PDF”.             Quizás no nos enfrentemos a un nuevo modo de hacer periodismo, pero sí a un nuevo modo de lectura por parte del receptor, una modalidad que delegaría en el lector buena parte de la tarea de construir la información. Esto nos lleva a considerar el problema del texto digital como soporte. 

Una cultura hipertextual

Un laberinto de símbolos… Tsui Pen diría una vez:

Me  retiro a escribir un libro.

Y otra: Me retiro a escribir un                                                  laberinto. Todos imaginaron dos obras.

Nadie imaginó  que libro y laberinto eran un solo objeto.                                                           

                                 Jorge Luis Borges, El jardín de senderos que se bifurcan              El texto digital se organiza en torno a la noción de hipertexto. Este término con acepciones diversas en el campo de los estudios lingüísticos, asume una nueva significación en el ámbito de las ciberculturas. En su libro Tecnologías de la inteligencia, el francés Pierre Lévy[vi] considera un aspecto tecnológico y un aspecto metáfórico de la hipertextualidad. En un sentido muy simple, un hipertexto es un conjunto de textos unidos por enlaces o links. Pero Lévy utiliza este concepto como metáfora de una tecnología intelectual que abarca el trabajo colectivo distribuido entre conjuntos de máquinas y humanos, con el objeto de aumentar el funcionamiento de los grupos. Para Lévy, el hipertexto es una metáfora que representa el trabajo en colaboración entre grupos de máquinas (redes) y grupos de humanos (comunidades).            Si bien la digitalidad es la materia del hipertexto, no es su condición única. Para Alejandro Piscitelli, bien podría considerarse que esa condición metafórica a la que Lévy se refería lo transforma en “un concepto útil para describir la estética y la cultura de nuestro tiempo: los acontecimientos no se desenvuelven linealmente, las posibilidades narrativas son múltiples, las narrativas se desarrollan como procesos interactivos entre autor y lector (Piscitelli, 2003)”. Todos estos conceptos están presentes en la red pero también se encuentran en otros soportes: en la obra de Borges o de Cortázar, en el cine que provoca un quiebre de la narrativa lineal, todos estos hechos culturales presentan rasgos de hipertextualidad y requieren del lector una modalidad de lectura participativa.            Según Carlos Scolari[vii], pueden rastrearse huellas de un lógica hipertextual en sus precursores literarios: Lewis G. Carroll, Tennyson, Jorge Luis Borges, James Joyce, Julio Cortázar, Italo Calvino o William Burroughs. “Toda la obra de Jorge Luis Borges está permeada por ciertas imágenes -como el laberinto o la biblioteca- que reenvían a una concepción nelsoniana de la literatura: un mundo en el cual los textos no existen de manera aislada sino como parte de una “red proteiforme” (el concepto es de Ted Nelson). La literatura de Borges es una constante alusión a otros textos: la narrativa del escritor argentino está llena de referencias a textos apócrifos, olvidados o desaparecidos que ponen continuamente en discusión su origen”[viii] Interactividad: la nueva relación autor-lector              El hipertexto reduce las distancias entre las figuras del autor y el lector. Según George Landow[ix], el hipertexto “elimina la linealidad de la imprenta, liberando a cada párrafo de una colocación dentro de un orden secuencial y amenazando con transformar al texto en un caos…” y además:  “se destruye la idea de un texto unitario y estable”. Esta carencia de unidad demanda un lector que se comprometa en la construcción del sentido del texto. El hipertexto “implica un lector más activo, un lector que no sólo elige sus recorridos de lectura, sino que también tiene la oportunidad de leer como si fuera autor”.             A la lectura lineal que impone el texto impreso se agrega un nuevo hábito de lectura que surge del acceso al hipertexto, una lectura arborescente o en profundidad a partir de hipervínculos. El autor,  de este modo, cede parte de su tarea al lector, al modo del Cortázar de Rayuela, tendencia que se acrecienta en tiempos de Internet a partir de la escritura en colaboración: una creación interactiva a partir del aporte de autores que participan desde contextos geográficos, sociales y culturales diversos y en tiempos también diversos. 

            De este modo podríamos considerar que la hipertextualidad es una característica de ciertos hechos culturales contemporáneos, una tendencia que Internet no crea sino que sólamente incrementa. Pero es hora de dejar de analizar las luces para sugerir las sombras…  El mito de la poshumanidad 

                        ¿Qué es lo real? ¿Cómo definís lo real? Si te referís a lo que podés  sentir, probar y ver, lo real está hecho de impulsos eléctricos que tu   cerebro interpreta. El mundo que conoces, el mundo que conociste a   fines del siglo XX, hoy sólo existe como parte de una simulación  interactiva llamada la Matrix. Has estado viviendo en un mundo de  sueños, Neo. Este es el mundo tal cual existe hoy: bienvenido al  desierto de lo real.                                                                                                         Matrix (Morpheus le habla a Neo)                       

En su libro Post/televisión[x], Alejandro Piscitelli cita a la psicoanalista Sherry Turkle y sus estudios sobre los fenómenos de multiplicación del yo a partir de los juegos interactivos. También relaciona ese tema con ciertos temores, quizás anticipados por la ciencia ficción, sobre el mito de la poshumanidad. Si pensamos en películas como Blade Runner, Matrix o Minority Report, que anticiparon un futuro poshumano parecería que ya desde la década del 40 autores como Philippe Dick imaginaron un futuro sombrío para esta alianza del hombre con la máquina, como si al delegar funciones intelectivas e incluso biológicas- pienso en la manipulación genética, por ejemplo-, al transferir lo específicamente a humano a la máquina, perdiéramos una parte de esa humanidad.               Hace poco visitó nuestro país Hervé Fischer, un sociólogo, escritor, artista y filósofo francocanadiense. Considerado uno de los más destacados especialistas en nuevas tecnologías a nivel mundial, Fischer declaró en una entrevista[xi]: “estamos desarrollando un simulacro de la realidad, un mundo virtual paralelo, que nos fascina, porque permite soñar que podemos lograr lo que deseamos. No tiene materia, es fluido y nos atrae por la falta de resistencia”; pero agrega que, al mismo tiempo, “refleja al mundo real, y por eso, allí encontramos también  pornografía, explotación del ser humano, criminalidad, como en la realidad”. Frente a eso, Fischer se plantea una pregunta que fue el eje de uno de sus libros[xii]: “¿Asistiremos, sin espíritu crítico, al triunfo de los ciberprimitivos? El choque digital será tan decisivo para la aventura humana como lo fueron la edad del fuego o la edad de piedra. Por eso, es urgente que repasemos los fundamentos del humanismo para manejar nuestro destino”. En su último libro, CiberPrometeo, Fischer imagina un posible post-humanismo, un futuro que para algunos ya llegó, en el que el sueño de la omnipotencia alimentado por la cibercultura conduce sólamente a la constatación de nuestra íntima fragilidad.  

Publicado originalmente en la revista digital Dixit del Instituto Grafotécnico, noviembre de 2003


[i] Editorial del jueves 13 de noviembre de 2003. 


INTERLINK HEADLINE NEWS No. 3209    ISSN 1514-349X

del jueves 13 de noviembre de 2003 EDITORIAL: PREGUNTAS SIN RESPUESTAS.  

Preguntas a cargo de Mariel Ortolano. * Hace pocos dias recibi una nota tachonada de preguntas que no tengo lamenor idea de como responder. Pero estas preguntas por sí solas valen muchola pena así que se las mando a ver si alguno sabe de qué van. 

* Estimado Alejandro: Te envío estas preguntas que espero funcionen como simples disparadores dealguna reflexión tuya sobre temas que considero de mucho interés paradifundir a través de la revista digital que estamos intentando producir enla Escuela Superior de Periodismo del Instituto Grafotécnico. Desde mi áreade incumbencia, la semiología, también espero que tus comentarios puedanllegar a los alumnos de Semiótica III de la carrera de Comunicación Socialen UCES, ya que, con la ayuda invalorable de Pablo Mancini, estamosorganizando la página digital de la cátedra. Te agradezco anticipadamente tu colaboración, ya que conozco la ingente cantidad de actividades que teocupan actualmente. 

Nuevamente, muchas gracias y te envío un saludo afectuoso. * La hipótesis de tu seminario sobre periodismo digital es que lastecnologías cambian nuestro modo de pensar y que nuestros modos de pensarcambian las tecnologías. ¿Podrías comentarnos cómo aplicarías esta hipótesisal surgimiento y desarrollo del periodimo digital? 

* Hoy en día es inevitable el debate entre quienes defienden la cultura deltexto impreso contra la invasión del texto eletrónico. Hay quienes piensanque el periodismo digital atenta de algún modo contra la permanencia de losdiarios y revistas. ¿Significa realmente un cambio sustancial para el ámbitoperiodístico la aparición de publicaciones digitales? ¿Cuál es laespecificidad del aporte del periodismo electrónico? * En una entrevista dijiste una vez que la aparición de cada nuevo medio decomunicación significó en realidad una profundización en la brecha quesepara a quienes tienen poder adquisitivo para acceder a ellos y quienes noy mencionaste una nueva categoría de exclusión: los infopobres, los nuevosanalfabetos funcionales. ¿Cómo evaluás esta realidad desde tu cargo degerente del portal Educ.ar? ¿Puede enfrentar la educación en la Argentina el desafío de las nuevas tecnologías de la información? 

* Desde Educ.ar se intenta difundir y fomentar el desarrollo del weblog como herramienta educativa. ¿Podrías aclarar cómo funciona un weblog y comentar cuál sería su aporte al ámbito de la comunicación? * El texto digital se organiza en torno a la noción de hipertexto. Estetérmino con acepciones diversas en el campo de los estudios lingüísticos,asume una nueva significación en el ámbito de las ciberculturas. En estesentido y citando a Pierre Levy te referiste en tu curso a un aspectotecnológico y un aspecto metáfórico de la hipertextualidad. Me gustaría quecomentaras esta noción y de qué manera la hipertextualidad puede ser unacaracterística de la cultura contemporánea. 

* Algunos autores observan con temor el avance de las ciberculturas yesgrimen como argumento la modalidad arreflexiva de lectura que propicia eltexto electrónico. Vos hablaste de un nuevo hábito de lectura que surge delacceso al hipertexto, una lectura arborescente o en profundidad a partir dehipervínculos. ¿Podrías aclarar este concepto? * Me pareció interesante un comentario tuyo sobre el aporte de Internetrelacionado más con un incremento en el hábito de la escritura que de lalectura misma y también a una modificación en la relación autor-lector, deuna creación interactiva en la que se elaboran textos de elaboracióncolectiva. ¿Podrías ampliar  esta observación sobre la escritura enInternet? 

* En tu libro Post/televisión citás a la psicoanalista Sherry Turkle y susestudios sobre los fenómenos de multiplicación del yo a partir de los juegos interactivos. También relacionaste ese tema con ciertos temores, quizás anticipados por la ciencia ficción, sobre el mito de la poshumanidad. Si pensamos en películas como Blade Runner, Matrix o Minority Report, que anticiparon un futuro poshumano parecería que ya desde la década del 40 autores como Philippe Dick imaginaron un futuro sombrío para esta alianza del hombre con la máquina, como si al delegar funciones intelectivas e incluso biológicas (manipulación genética) en la máquina, al transferir lo específicamente a humano a los robots, perdiéramos una parte de lo humano. ¿Qué podrías comentar al respecto?  * Finalmente, una de las ideas más provocadoras que desarrollaste en tuslibros tiene que ver con el postular una crisis radical del pensamientofilosófico disparada en cierto modo por las nuevas tecnologías de lainformación: la instauración de un pensamiento posplatónico. ¿En quéconsiste este viraje en la modalidad del pensamiento? ¿Qué significa operar posplatónicamente?  

[ii] Tecnologías de la inteligencia. El periodismo en la era de Internet (curso de periodismo digital coordinado por Alejandro Piscitelli para la Universidad Santo Tomás de Aquino de Tucumán).

[iii]En una investigación publicada por la Fundación AUNA losperiodistas José Manuel Cerezo y Juan Manuel Zafra concluyen que Internet ha cambiado, sobre todo, tres aspectos de la profesión periodística, como son el control de las fuentes y la veracidad de la información, la capacidad de influencia de la prensa y la menor diferenciación de unas cabeceras respecto a otras. Puede consultarse el informe en http://www.elperiodistadigital.com.

[iv]Carlos Scolari es profesor de Teoría de la Comunicación y Comunicación Digital en la Universidad de Cataluña. El weblog de su cátedra http://www.dialogica.ocm.ar/clics modernos contiene materiales muy interesantes sobre estos temas. Tuvo la amabilidad de responder algunas preguntas vía mail.

[v]McLuhan, M. La comprensión de los medios. Buenos Aires, Paidós.

[vi] Lévy, Pierre. Las tecnologías de la inteligencia. El futuro del pensamiento

en la era informática. Buenos Aires, Edicial, 2000.

[vii] http://www.dialogica.ocm.ar/clicsmodernos.

[viii] Ted Nelson fue quien utilizó por primera vez -en un congreso organizado en 1965- la palabra “hipertexto”.

[ix]  Landow, G. Hipertexto, Paidos, Barcelona, 1996

[x]  Piscitelli, Alejandro. Post/televisión. Ecología de los medios en la era de Internet. Buenos Aires, Paidós, 1999.

[xi] Publicada en http://www.educ.ar.

[xii] Fischer, Hervé. El choque digital, VLB Ediciones, 2001. 

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