Los contenidos metodológicos resignificados a partir de las especificidades de la formación profesional y de su aplicación a la elaboración del Trabajo Final de grado[1].

  por Gabriela Iglesias

Introducción

Estas reflexiones intentarán sistematizar ideas y experiencias que fuimos recabando a lo largo de nuestra actividad como docente de la asignatura Metodología de la Investigación, tanto en UCES como en UBA, en la Carrera de Comunicación Social.  Además, tomaremos en cuenta las dificultades que enfrentan alumnos y profesores a lo largo del proceso de elaboración de un Trabajo Final.A los efectos de re-pensar los contenidos y la modalidad de dictado de la materia Metodología al interior de una currícula que pretende formar profesionales aptos para enfrentar nuevas demandas del mercado, proponemos considerar 4 ejes:i)                    la vinculación entre  aspectos metodológicos y  teóricos (y viceversa) en toda práctica profesional, ii)                  el lugar de la metodología como aporte a la formación de un nuevo tipo de profesional iii)                los contenidos metodológicos como aporte a la realización de un Trabajo Final iv)                algunas consideraciones prácticas referidas a la enseñanza de Metodología en las Carreras de Comunicación Social. 

i)                    La vinculación entre aspectos metodológicos y teóricos en la práctica profesional    A partir de las necesidades sociales actuales referidas al perfil requerido de nuevos profesionales, hay que considerar el lugar que se les otorga a los contenidos metodológicos al interior del  plan de estudio.La cuestión problemática es que, a veces, esa inclusión no está articulada en función de los insumos previos que un alumno debe tener para aprovechar la cursada de una materia metodológica. Por ello adherimos a la decisión de que la materia Metodología se curse en la última etapa de formación profesional.Sólo un recorrido previo por la literatura básica de la disciplina, permitirá al alumno aprehender el concepto de marco teórico y el análisis sistematizado de la producción de diversos autores le posibilitará la aprehensión de hipótesis como también comprender  el lugar que ellas ocupan en la producción de nuevo conocimiento. Son todas razones que se fundan en el hecho de que para  que un alumno se “forme metodológicamente” tiene que haber comenzado a reflexionar acerca de las formas que adopta el conocimiento instituido, de la posibilidad de producir conocimiento nuevo, de la relevancia de la investigación en relación con la aplicación, entre otros aspectos. Lo cual se logra con la “madurez  formativa”.Ahora bien,  tenemos la impresión de que la Carrera de Comunicación Social (como todas las carreras de grado, en esta Universidad y en otras) se componen de un bloque de materias “centrales”  y una o más materias metodológicas, sin que termine de quedar en claro, sobre todo a los alumnos,  el porqué de la presencia de estas últimas en la currícula.En este sentido, opinamos que la propuesta debe pasar por la búsqueda continua de integración entre las distintas materias, un ida y vuelta en el que la presentación de los contenidos teóricos permita dar cuenta de que se trata de conocimiento sistematizado, el cual fue construido a partir  de  formas rigurosas de proceder. El acercamiento entre contenidos metodológicos y teóricos no sólo es necesario, sino  también deseable, ya que las dificultades se acrecientan si se intenta enseñar metodología en forma abstracta. Las estrategias posibles pueden ser diversas, nos inclinamos por las que refieren a “interpelar” los textos teóricos desde la metodología  e implementar una instancia en que los alumnos deben elaborar un Proyecto de Investigación.Evidentemente, adherir a esta propuesta de integración implica un esfuerzo extra y continuo en una búsqueda que no será acabada definitivamente, pero que merece ser abordada debido a que el “desfasaje” entre teoría y método  se presenta como uno de los principales obstáculos para la apropiación, por parte de los alumnos, de las técnicas y procedimientos y  un mejor desempeño profesional.Desde nuestro punto de vista,  los docentes de la Carrera deberíamos atender la necesidad de ligar el conocimiento “instituido” y las prácticas profesionales con el proceso por el cual ambos (conocimiento y prácticas) se construyen. Para ello se requiere de conceptos y método. 

ii)                  La metodología como aporte a la formación de profesionales 

Resulta no ser “académicamente correcto” cuestionar los motivos por los cuales se enseña metodología en las carreras de incumbencia social. La Metodología está instalada en la currícula.  Ahora queda dilucidar para qué la tenemos y qué hacemos con “ella” tanto los docentes como los alumnos.  Para dar respuesta a esas cuestiones, deberíamos tomar en cuenta las  numerosas  variables que intervienen al momento de aprehender conocimiento: intereses personales, recorridos  previos tanto del que enseña como del que aprende, capacidades subjetivas del alumno y del docente, etc.Creemos, que uno de los inconvenientes que tenemos los profesores de metodología es que no logramos transmitir a los cursantes las incumbencias y relación que tiene la materia con otros contenidos y asignaturas, como tampoco su significación en la formación profesional. Es decir, no tenemos en claro el modo en que se integran los conocimientos metodológicos  a un perfil definido de profesional. Y aquí surge otro interrogante, ¿está definido el perfil de los profesionales de la comunicación social?. Si bien el objeto de estudio inherente a la disciplina puede estar claramente diferenciado, los límites difusos en cuanto al ejercicio profesional o a la puesta en práctica de ciertos saberes (situación mediatizada por un mercado de trabajo estrecho que no siempre brinda posibilidades de inserción según especificidades de cualificación) provoca superposiciones profesionales que, en muchos casos, nada tienen que ver con la tan mentada interdisciplinariedad. Más bien derivan de la necesidad de adaptación al mercado.De todos modos, y aunque todavía se sigan librando discusiones en torno al  “campo de estudio de los comunicadores sociales”, podemos pensar, y de hecho en muchas cátedras se implementa de este modo, que las materias metodológicas tienen que apuntar a  que el alumno reflexione acerca de la construcción de problemas que merezcan ser resueltos. Un licenciado en comunicación social necesita proveerse de herramientas para descubrir y validar conocimiento técnico – profesional. En ese sentido, es claro que los profesionales de la comunicación social no podrán prescindir de la rigurosidad que implica la construcción de conocimiento (práctico o teórico). Muchos de nosotros hemos sido formados a partir de una concepción que promueve la separación entre el saber y el hacer, con la reivindicación del primero. Sin embargo, en los últimos años se han suscitado discusiones que ponen de manifiesto la importancia de la demanda social al momento de pensar el perfil de los profesionales que salen de las universidades. Básicamente, se plantea que el profesional debe formarse para resolver problemas a partir de un proceso adecuado de selección de medios y fines.“En la práctica del mundo real, los problemas no se presentan como dados para el profesional. Deben ser construidos a partir de las situaciones problemáticas que son, en principio, incomprensibles, preocupantes e inciertas. Para convertir una situación problemática en un problema, el profesional debe hacer cierto tipo de trabajo y dar sentido a una situación incierta que  inicialmente no lo tiene” (Fliguer, 2004:29). De acuerdo con esta concepción el papel que tiene la Metodología en la formación de profesionales en ciencias sociales es significativa. Tomemos en cuenta que éstos deben enfrentarse, muchas veces, a problemas nuevos o únicos que no necesariamente  encajan en las categorías conocidas. Por otra parte, los problemas técnicos que suelen  afrontar exigen tener en consideración el contexto en el cual muchas variables están fuera de su control por lo cual la situación posee una problematicidad propia, singular y, por lo general, irrepetible.  Queda claro que por decisiones subjetivas o por situaciones objetivas no todos los Licenciados en Comunicación Social se dedicarán a la investigación académica. Sin embargo, en diversos aspectos de la actividad profesional las capacidades y habilidades adquiridas en materias metodológicas son relevantes y, en muchos casos, pueden garantizar un valor agregado al desempeño en el ámbito institucional, empresarial, burocrático. ¿Cómo podría un profesional de esta disciplina plantearse una estrategia de comunicación institucional sin haber llevado a cabo un trabajo de diagnóstico? O ¿Cómo haría para elaborar una propuesta de difusión específica si antes no estableció el perfil de la población destinataria? O ¿Qué diría cuando tiene que interpretar datos cuantitativos a la luz de una ficha técnica?.Todo  proceso de comunicación  demanda datos que se obtienen  mediante una investigación, o interpretando datos secundarios.  Allí, la materia metodología tiene una tarea relevante.En este marco es importante mencionar que existe un  nuevo modo de concebir la producción del conocimiento, lo que implica un cambio estructural en muchos aspectos del modelo que hasta ahora ha sido denominado como ciencia académica, y en ese sentido,  debemos rever el lugar de la Metodología como asignatura en la Carrera de Comunicación Social.El nuevo modo de producción de conocimiento afecta no sólo qué conocimiento es producido, sino también cómo se produce, el contexto en el que se genera, la forma en que se organiza, el sistema de recompensas que utiliza y los mecanismos que controlan la calidad de lo que se produce. (Gibbons, 1994).En estos términos el conocimiento intenta ser útil a alguien, sea la industria o el gobierno o la sociedad en general y, este imperativo, está presente desde el comienzo. El conocimiento siempre es producido bajo una continua negociación y no será producido a menos y hasta que los intereses de varios actores estén incluidos. La producción de conocimiento se difunde a través de la sociedad. Esta es la razón por la cual Gibbons (1994), afirma que se trata de conocimiento socialmente distribuido. Entonces, la enseñanza de los contenidos metodológicos en la Carrera deberá reverse a  partir de estas consideraciones.Nadie podría dudar que la elaboración de un diagnóstico, la determinación de los alcances de una auditoría, la especificación de un perfil poblacional, el análisis de datos demandan conocimientos metodológicos. Es decir, la metodología en su significado procedimental está muy cerca del  profesional de la comunicación social. Dado que no existen procedimientos que no estén construidos en el marco de alguna justificación que trasciende al instrumento, i.e. un relevamiento por encuesta  arroja información que se debe considerar a partir de una forma determinada de ver la realidad, dicho significado procedimental conlleva una carga conceptual, explícita o implícita. Podemos mencionar varias diferencias si comparamos el proceso de investigación académica con el que se da al interior del ejercicio profesional (en un caso pueden prevalecer los problemas de corte teórico, mientras que en el otro tendrán más impronta los de índole práctica; la validación externa la dará la comunidad científica, en un caso, y la corporación profesional o los clientes en el otro, etc.). Pero, en ambas formas de construcción de conocimiento (académico o profesional) se requieren principios lógicos y de coherencia que conduzcan a la validez de lo producido. Entonces, cuando nos planteamos los contenidos y los objetivos alrededor de los cuales articular la materia, los responsables de estas definiciones debemos tomar en cuenta que  formaremos profesionales con incumbencias en cuestiones sociales, las cuales pueden abordarse (ya sea para explorarlas, describirlas, explicarlas) siguiendo un método riguroso. Es, justamente, la forma en que decidimos transmitir y hacer aprehensible ese método la que debemos rever. Acerca de los contenidos que debe incluir la materia metodología no hay mucho para discutir, tal vez podamos especular acerca de los grados de profundización con los que desarrollaremos cada Unidad Temática incluida en el programa. Más importante es respondernos la pregunta ¿para qué enseñamos metodología en la Carrera de Comunicación Social?. Un acuerdo al respecto nos permitirá a los docentes construir una alternativa en consecuencia. Algunas respuestas ya hemos insinuado. Otras aparecen a continuación.

 iii)                Los contenidos metodológicos como aporte a la realización de un Trabajo Final  Otra respuesta al interrogante arriba planteado, es que la materia Metodología tiene que aportar a la realización del Trabajo Final, sobre todo bajo las modalidades de trabajo de investigación y propuesta de intervención.En el marco de las modificaciones que se están llevando a cabo al interior de la Carrera, la decisión de que  esta asignatura se curse en el último año representa una ventaja dado que los alumnos pueden utilizar el espacio de la materia para formular el Proyecto de Trabajo Final. De ese modo, el requisito de aprobación de la materia, es decir la presentación de un Proyecto de Investigación de modo individual o grupal (siempre que no se exceda el número de 3 alumnos) permitirá que los estudiantes avancen en una tarea que suele resultarles dificultosa sin el apoyo de un docente con conocimientos metodológicos. Por lo tanto, los contenidos de la materia podrán resignificarse en términos de “insumos” necesarios, específicos y prácticos para elaborar el Proyecto, elegir un Tutor y empezar a reflexionar sobre las instancias del proceso que los conducirá a la elaboración de ese Trabajo Final. En ese sentido, la cátedra de metodología deberá trabajar conjuntamente con la autoridad de la Carrera quien recibiría los temas propuestos por los alumnos, sugeriría bibliografía y el nombre del potencial profesor Tutor. Así, se constituiría un puente entre la asignatura, la Carrera y el requisito institucional de elaborar dicho Trabajo Final.


 iv)               Consideraciones prácticas referidas a la enseñanza de Metodología en las Carreras de Comunicación Social. 

Para pensar en el modo más pertinente de enseñar Metodología en la Carrera, podemos recurrir a la distinción entre conocimiento tácito y conocimiento explícito (o codificado) establecida por Polanyi (1958). El conocimiento tácito es el que puede ser usado por los individuos y organizaciones para alcanzar algún propósito práctico, pero que no puede ser fácilmente explicado o comunicado. El conocimiento tácito puede ser reconocido en términos de su incomunicabilidad. Una frase puede resumir esta  idea: “sabemos más que lo que podemos decir”. Un ejemplo de conocimiento tácito son las habilidades de las personas (tales como montar en bicicleta o nadar), que se emplean sin tener aún la más ligera idea de cómo estas cosas son hechas. De acuerdo con Polanyi, el único modo de transferir esta clase de conocimiento es a través de una forma de interacción social similar a las relaciones maestro-aprendiz. En contraste, el conocimiento explícito es el conocimiento que puede ser expresado más formalmente de acuerdo con un código, y puede ser fácilmente y menos costosamente comunicado. Se trata de un tipo de conocimiento que es transmisible en lenguaje formal y sistemático. Aunque tiene muchas formas, el conocimiento explícito está constituido por un conjunto de principios generales y leyes suministradas por las comunidades científicas que proporcionan el fundamento para la práctica. Desde este punto de vista, podemos considerar al conocimiento metodológico como un conocimiento tácito ya que refiere a un “saber hacer” que se pone de manifiesto en el acto de investigar con la intención de dar respuesta a un problema.  Consideramos que este punto debe ser explicitado a los alumnos para que descubran desde el comienzo de la cursada que se trata de una asignatura cuyos contenidos deberán aprehenderse a partir de una práctica compartida a lo largo de 4 meses.  En esta materia, de nada vale acordarse de estudiar o realizar los trabajos prácticos una semana antes de finalizar el cuatrimestre. El tiempo perdido, en este caso, no podrá recuperarse fácilmente.Por otro lado, alumnos y profesores contamos con innumerable cantidad de manuales que orientan acerca de “cómo investigar”  y que nos remiten a un conocimiento explícito, ahora bien, la experiencia docente indica que ellos no son suficientes para brindar al alumno las herramientas necesarias para armar su propio proyecto o llevar a cabo un proceso de investigación. Por ello, muchas veces, es necesario recrear la relación aprendiz – maestro.En síntesis,  la Metodología es un conocimiento tácito que está incluida en la concepción del conocimiento como Know-how. El know-how se adquiere esencialmente a través de relaciones del tipo maestro-aprendiz, y también se aprende a través de años de experiencia en la práctica cotidiana, mediante el “aprender-haciendo” y el “aprender interactuando” con colegas. En síntesis, proponemos que la materia se dicte a partir de la aplicación práctica de los conceptos metodológicos. Ello será posible a partir de la capacidad de problematizar que desplieguen los alumnos, para lo cual deberán recurrir a los conocimientos adquiridos en las asignaturas técnicas y  teóricas ya cursadas. El esfuerzo debe redundar en la elaboración de un Proyecto de Investigación que, tal como fue planteado en iii) pueda constituirse en el Proyecto de Trabajo Final, bajo la modalidad de Trabajo de Investigación o Propuesta de Intervención. 

Leer más en www.trayectosformativos.com.ar

BIBLIOGRAFÍA

Borsotti C., Clavero S. y Palermo A. (1989) “El aprendizaje de la investigación en el currículo universitario de grado”, Revista Argentina de Educación, Año VII, N°12, Buenos Aires.

Cohen, Néstor (1997) “La teoría y el método en la investigación social: el discurso y la práctica” en Luxemburg – Revista de Sociología, Año 1, N°2, Buenos AiresFliguer, J. Y Gosende, E. (2004) Un nuevo paradigma para el conocimiento académico  profesional en carreras empresariales de posgrado de UCES. Un análisis epistemológico e institucional. Informe de Investigación. Universidad de

Gibbons,M., C. Limoges, H. Nowotny, S. Schwartzman, P. Scott and M. Trow (1994), The New Production of Knowledge. The dynamics of sci-ence and research in contemporary societies, Sage Publications, London, Thousand Oaks, Nueva Delhi.

Polanyi, M. (1958) Personal Knowledge. Towards a Postcritical Philosophy Routledge y Kegan, Londres.

Vasilachis de Gialdino, I. (1992) Métodos cualitativos I. Los problemas teórico-epistemológicos, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. 


[1] Este trabajo se presentó en la  Primera Jornada de Reflexión sobre la formación de los comunicadores sociales, organizada por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales. 29 de Octubre de 2005. 

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