Una de Miedo

Por Aldana Chiodi

Cuando terminé de ver el documental Bowling for Columbine, del productor y director Michael Moore, sentí un gran escalofrío al percibir las similitudes entre su hipótesis sobre lo que ocurre en la sociedad estadounidense y lo que se percibe que sucede en nuestra sociedad, sobre la violencia, la pobreza y el miedo.

Michael Moore plantea que la sociedad estadounidense es más violenta y tiene gran cantidad de armas en su poder, porque tiene miedo y se siente insegura. Luego de comparar las características de los Estados Unidos con las de otros países desarrollados, como Canadá e Inglaterra, llega a al conclusión de que en todos los países se ven películas violentas, se usan jueguitos electrónicos con “tiros y patadas”, se escucha música “pesada” y los adolescentes viven alienados por el consumo y las modas. Por lo tanto, sostiene el autor, la diferencia es lo que los estadounidenses miran en los medios de comunicación, en especial, en la televisión y en los informativos.

Michael Moore plantea, al igual que autores como Vilches, el tema de la manipulación de la información y el uso-abuso de estereotipos. En este caso, la televisión manipula la información mostrando aquello que produce miedo e inseguridad en las personas. Esto es así, porque, al parecer, detrás de ese miedo se esconden negocios millonarios. Vilches, en su libro “La televisión: los efectos del bien y del mal”, plantea que este medio es capaz de determinar la percepción que tenemos de la realidad. Entre las referencias que hace, cita la investigación de Gerbner, quien plantea que el problema ante la violencia en la televisión no es que genere violencia en los espectadores, sino que produzca miedo al sentir que pueden ser víctimas de la violencia, sobre todo, por parte de determinados actores sociales que se muestran estereotipados. En el caso de los Estados Unidos, serían los negros y los latinos, que son vistos y percibidos por la población como inferiores, violentos y ladrones.

Además, en el documental se muestra que hay programas como Cups (policías), que se enmarcan dentro de los programas híbridos a los que hace referencia Ford, ya que se realiza un tratamiento humorístico de las cuestiones sociales graves. De este modo, se plantea lo que el autor llama una distancia emocional: “los problemas no me ocurren a mí, sino ‘al otro’, pero en ese ‘le pasa al otro’ también puedo sentir ‘me puede pasar a mí’. Por eso, el miedo y la inseguridad de la sociedad estadounidense.
En este programa, el director del documental, también muestra cómo se manipula la información y cómo se busca “al otro” culpable. En los Estados Unidos, casi todas las noticias en los informativos son sobre violencia, asesinatos, violaciones, delitos y asaltos y, casi siempre, el culpable es un negro o un latino, que, además, es pobre. De esta manera, se asocia la violencia a la pobreza y se genera miedo en la sociedad y un rechazo hacia el distinto.

Al hacer una simple comparación con la Argentina, podemos tomar el caso del programa Policías en acción. En este programa, además del formato híbrido al que se refiere Ford, se muestran todos episodios violentos que ocurren en el Gran Buenos Aires y son protagonizados por gente que, en general, es pobre y vive en las villas de emergencia. En nuestra sociedad también se rechaza y hay prejuicios sobre los pobres porque también se los asocia con la violencia. Estos programas no sólo hacen una discriminación encubierta, sino que también contribuyen a generar prejuicios y miedos, contribuyendo a formar estereotipos. Si a esto le sumamos que en los noticieros argentinos también se ven cada vez más historias violentas y la mayoría de las noticias giran en torno a la inseguridad, vamos en camino a parecernos cada vez más a la sociedad estadounidense. Lo que no implica buenos augurios.
Por último, podemos hacer una relación con lo que plantea Umberto Eco en su artículo “La transparencia perdida” (1983), ya que se observa una de las características de la neo televisión. La televisión que reemplaza, a partir de la década de 1970, a la paleo televisión, explota a fondo el masoquismo de los espectadores, porque el programa se mira, el programa atrapa y se permite caer en un doble juego. Por un lado, se plantea que lo que se muestra es la vida misma, es lo que pasa en la realidad y es lo “normal”, pero por el otro contribuye a generar miedos y prejuicios.

Ya que sabemos lo que pasa en otras sociedades, sería bueno poder prevenir las mismas consecuencias sobre la nuestra. Sólo es cuestión de que las instituciones funcionen, nada más y nada menos. Así no nos vemos obligados a ver una película de suspenso y miedo.

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