La construcción de la agenda

Por María Eugenia Gnarini,

La corriente norteamericana en investigación de medios (New Communication Research) plantea que la forma en que la televisión afecta nuestra concepción de la realidad social se basa en una modalidad del aprendizaje social. A partir de esta teoría se analizan los contenidos de los medios masivos de comunicación para identificar los temas y relaciones predominantes, y luego observar si tales contenidos afectan la visión de la realidad social en el individuo.-

Uno de los temas analizados es el de cómo los medios construyen la imagen de la mujer. En su libro La televisión: Los efectos del bien y del mal, Lorenzo Vilches rescata varias conclusiones interesantes.

En primer lugar, la televisión mundial refleja el poder de las relaciones de la sociedad norteamericana, en la cual dominan los hombres blancos y donde las mujeres tienden a ser víctimas, al igual que los niños, ancianos y negros, sobre todo en las primeras décadas de producción de ficciones televisivas. En las décadas de los cincuenta y los sesenta, las mujeres son rotuladas como: desempleadas, casadas, románticas, cuidadosas de su rol doméstico, atractivas, sociables, tiernas, pacificas y temerosas al crimen.-

A su vez, se produce una subdivisión del género, en mujeres blancas o de color. Es dentro de esta categorización que se asiste a un cambio en el trato de la mujer por parte de los medios, es decir se exhiben modificaciones tales como:
– Las mujeres blancas tienen la misma conducta y carácter que el hombre blanco. Son altruistas, resistentes a las tentaciones, no son agresivas y son persistentes en sus tareas.
– Mientras que la mujer de color, es considerada como exótica, relegada a ocupaciones de escaso prestigio social, de bajo nivel social y con problemas sociales y económicos.-

En segundo lugar, con los cambios socioculturales, económicos y políticos propios del transcurso de los tiempos la producción de los programas televisivos no fue, ni es ajena a la igualdad entre hombres y mujeres. Lo cual da lugar a un nuevo y moderno estereotipo, la mujer andrógina en la década del ochenta, representada en las protagonistas series como Los ángeles de Charlie; es decir, se combinan las funciones masculinas con las expresiones del comportamiento femenino.-

Sin embargo, este reconocimiento de la mujer por parte de los medio es subjetivo ya que, parafraseando a Vilches, lo que ha cambiado fundamentalmente es que el género femenino tiene un reconocimiento en cuanto a su valor en los índices de audiencia. Pero debajo de la nueva mujer que nos venden en las series aparece la antigua y convencional.-

La explotación de los estereotipos de las minorías, genera distintos efectos que afectan por un lado el concepto de individuo y por otro, la imagen que de las minorías tiene el otro. Ya que los medios de comunicación juegan un papel relevante en la construcción de los imaginarios sociales porque al producir bienes simbólicos, aportan a la construcción que esa sociedad hace de su cultura. Por lo que corresponde preguntarnos: ¿cuál es la imagen que tengo del otro? Y como productores de bienes simbólicos, ¿qué aporte nos están proponiendo para la construcción que nuestra sociedad hace de su imaginario y su opinión?

– La mirada etnocéntrica es una vez más el único paradigma posible para la construcción de la identidad de un mundo que sigue sometido a grandes intereses de pequeños grupos, intereses que pasan de ser privados a convertirse, intereses que de regionales se convierten en globales, pero permanecen muy lejos de las utopías de la comunicación de Marshall McLuhan, una “aldea global” igualadora desde los medios masivos

– La relación violencia fáctica – medios de comunicación. La cual se refleja en los medios, con respecto al tema que nos ocupa, como sistema de control, de sumisión a la norma, mas que de representar a la mujer o provocar o motivar violencia en las calles.-

– Las mediaciones que utilizan los medios sobre la violencia y la mujer son una forma de sacar a la luz el imaginario de toda una sociedad sobre el tema, de reflejarlo; y a su vez de retroalimentarlo. En otros términos, la exposición a la televisión afecta la concepción de la realidad social, con lo cual permite suponer que los programas de ficción cultivan un sentido y concepción de la mujer como así también del peligro que experimenta y su vulnerabilidad. Todo esto acarrea como consecuencia que la gente temerosa, en su gran mayoría mujeres, sea más dependiente y manipulable por el sistema.-

Después de esto, ¿qué es lo que queda entonces de la mujer como representación, cómo se ve sin artificios, sin mirada masculina, sin estereotipos, sin idealizaciones, en un mundo saturado y manoseado de imágenes, qué tipo de representación es posible hacer de la mujer, desde la mujer?

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