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Narrativas hipertextuales: hacia una redefinición del concepto de hipertexto
Cuatro son las historias. Durante el tiempo que nos queda,
Seguiremos narrándolas, transformadas.
Jorge Luis Borges, Los cuatro ciclos.
La noción de hipertexto inspiró gran profusión de ensayos desde la década de los ochenta, algunos provenientes de la ingeniería informática y en relación con la revolución cultural originada por la irrupción de las nuevas tecnologías de la información, en cuyo contexto, hipertexto designa al texto electrónico; otras, provenientes de la teoría literaria y los estudios semiológicos, en las que el término comenzó a utilizarse para definir una de las modalidades de producción literaria, cuya acepción, sobre todo en el caso de Gerard Genette, es diferente y designa la relación entre textos literarios.
Sin embargo, en la misma época, surgen interesantes conexiones entre las corrientes teóricas que analizan la dimensión tecnológica del hipertexto, es decir, el uso del texto digital y sus implicancias, entre varias, el posible desplazamiento del texto impreso por el texto electrónico y otras preocupaciones referidas al futuro del libro; por otra parte, los estudios provenientes de la semiótica, la teoría literaria y la filosofía, que analizan la dimensión metafórica del hipertexto.
Si bien la proliferación de ensayos sobre el tema y la carencia de una definición unívoca del término generó cierto caos conceptual, podría considerarse que en los últimos tiempos y, a partir de ciertos aportes teóricos que intentaremos sintetizar en el presente trabajo, el concepto de hipertexto asume la categoría de metáfora apta no sólo para caracterizar al texto digital o a cierto tipo de texto literario, sino también, en un sentido más amplio, como una noción válida para caracterizar las producciones culturales contemporáneas.
Intentaremos una redefinición del concepto de hipertexto a partir de la recapitulación del origen del término y de la revisión de las diferentes acepciones que fue asumiendo a partir del aporte de autores provenientes de diversas disciplinas, con la intención de unificar criterios que pueden ser contradictorios sólo en apariencia.
Nos proponemos, por último, ejemplificar esta redefinición a algunos aspectos de la obra cinematográfica del cineasta australiano Baz Lurhman.
Haciendo historia: el hipertexto electrónico.
El primero en utilizar el término hipertexto fue el ingeniero norteamericano Théodore Nelson en un congreso de 1965 y en referencia a una nueva modalidad de escritura en computación, según la cual cada unidad textual podía dar paso a un acceso no secuencial. Nelson retomaba entonces las ideas del ingeniero en informática Vannevar Bush[1], quien en un artículo de 1945, que hoy se considera profético, generó el proyecto de un sistema de almacenamiento del saber humano gracias al cual cada usuario podría interconectar a gusto todo tipo de documentos para crear otros.
Correspondió a Ted Nelson, sin embargo, la invención de un sistema de archivación de información que dio origen a la actual Internet. Su sistema, al que bautizó Xanadú[2], permite la transmisión de documentos interconectados. La estructura de Xanadú es concebida como una red destinada a “proveer millones de documentos a millones de usuarios que en forma simultánea siguen las conexiones y las ventanas a través del cuerpo de un hipertexto en continuo crecimiento”[3]. Para Nelson, el pensamiento y el habla son intrínsecamente hipertextuales. Sólo cuando escribimos reordenamos las ideas que surgieron de manera arborescente y las colocamos en la secuencia requerida por la lengua escrita. El texto, según Nelson, puede ser comprendido sólo como una estructura en evolución, casi proteiforme. A partir de esta idea de Nelson, el término se aplicó en el ámbito de la informática y de las ciberculturas a toda producción de textos que no fuese lineal o secuencial. El hipertexto como metáfora
En su libro Tecnologías de la inteligencia, el francés Pierre Lévy considera un aspecto tecnológico y un aspecto metafórico de la hipertextualidad. En un sentido muy simple, un hipertexto es un conjunto de textos unidos por enlaces o links. Pero Lévy utiliza este concepto como metáfora de una tecnología intelectual que abarca el trabajo colectivo distribuido entre conjuntos de máquinas y humanos, con el objeto de aumentar el funcionamiento de los grupos. Para Lévy, el hipertexto es una metáfora que representa el trabajo en colaboración entre grupos de máquinas (redes) y grupos de humanos (comunidades).
En relación con esta noción de Pierre Lévy, es interesante el aporte del filósofo argentino Alejandro Piscitelli, quien señala que, si bien la digitalidad es la materia del hipertexto, no es su condición única. Para el filósofo argentino, bien podría considerarse que esa condición metafórica a la que Lévy se refería, lo transforma en “un concepto útil para describir la estética y la cultura de nuestro tiempo: los acontecimientos no se desenvuelven linealmente, las posibilidades narrativas son múltiples, las narrativas se desarrollan como procesos interactivos entre autor y lector”[4]. Todos estos conceptos están presentes en la red, pero también se encuentran en otros soportes: en la llamada corriente del fluir de la conciencia en literatura o en la obra de los escritores del llamado boom latinoamericano, en el cine que provoca un quiebre de la narrativa lineal; todos estos hechos culturales presentan rasgos de hipertextualidad y requieren del lector una modalidad de lectura participativa.
Las teorías de Nelson pasaron al ámbito de la teoría literaria por el interés que despertaron en George Landow, profesor de literatura inglesa en la universidad norteamericana de Brown, autor de una de las recopilaciones más importantes sobre el tema y miembro de la llamada Escuela Posmoderna de Ficción. Inspirado en el enfoque semiótico de Roland Barthes y la teoría de la deconstrucción derrideana, Landow concibe al hipertexto como un medio que conecta informaciones verbales y no verbales. La hipótesis de Landow es que el hipertexto cambiaría radicalmente las experiencias de la lectura y la escritura y aún el concepto mismo de texto.
Según Landow, el hipertexto atomiza al texto de dos modos: por un lado, en relación con la composición, elimina la linealidad de la imprenta, liberando cada párrafo de su colocación dentro de un orden secuencial. Por otro lado, en relación con el modo con que se accede al hipertexto, destruye la idea de un texto unitario y estable, con lo cual, reformula los roles tradicionales del autor y el lector. El hipertexto reclama un lector más activo, un lector que no sólo debe elegir sus recorridos de lectura sino que tiene la oportunidad de leer como si fuera autor. A la lectura lineal que impone el texto impreso se agrega un nuevo hábito de lectura que surge del acceso al hipertexto, una lectura arborescente o en profundidad a partir de hipervínculos.
El autor, de este modo, cede parte de su tarea al lector, tendencia que se acrecienta en tiempos de Internet a partir de la escritura en colaboración: una modalidad de escritura interactiva creada con el aporte de usuarios que participan desde contextos geográficos, sociales y culturales diversos y en tiempos también diversos.
El escritor de hipertextos confiere de ese modo mayor poder al lector, aun cuando parece hacer más difícil su tarea. Casi todos los autores que teorizaron sobre el tema ven en esta tendencia a la producción de hipertextos, una mutación de paradigma, que señala una revolución en el pensamiento humano; no sólo se manifestaría una alternancia de la escritura electrónica en relación con el texto impreso, con las ventajas y desventajas que este proceso conlleva, sino una revolución cultural con implicaciones profundas para la literatura, la educación y la política.
Sería válido concluir entonces que la hipertextualidad es una característica de cierta producción cultural contemporánea, una tendencia que Internet no crea, sino que sólamente incrementa.
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Periodismo digital: luces y sombras de las nuevas tecnologías de la información
por Mariel Ortolano.
A modo de disparador de nuestra reflexión sobre el impacto de las nuevas tecnologías de la información en la producción periodística actual y, en definitiva, en toda la producción textual contemporánea, rescato una idea del filósofo argentino Alejandro Piscitelli. Parafraseando a McLuhan, plantea una hipótesis interesante como punto de partida de uno de sus seminarios sobre la naturaleza de las nuevas tecnologías de la información: “las tecnologías cambian nuestro modo de pensar y nuestros modos de pensar cambian las tecnologías”. Esta idea dispara una pregunta aún sin respuesta para quienes intentamos producir en los nuevos medios digitales: ¿significa realmente un cambio sustancial para el ámbito periodístico la aparición de las publicaciones digitales? ¿Cuál es la especificidad del aporte del periodismo electrónico? Hoy en día es inevitable el debate entre quienes defienden la cultura del texto impreso contra la invasión del texto digital. Hay quienes piensan que el periodismo digital atenta de algún modo contra la permanencia de los diarios y revistas, o bien, siempre desde una visión oscura en relación con la cultura de la imagen, que la computadora instaló una modalidad arreflexiva de lectura, tendiente a generar un individuo fragmentado y superficial (pensemos en autores como Pierre Bourdieu o Giovanni Sartori). Otros, en cambio, ven en la Internet el futuro de la información y señalan ventajas del periodismo digital que terminarían por imponerse al periodismo tradicional. En un artículo publicado en el Le Monde Diplomatique de octubre y que se puede leer online, Ignacio Ramonet sostiene que los medios tradicionales fueron considerados hasta ahora el cuarto poder por su posibilidad de controlar los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; en su opinión, los medios digitales conformarían el quinto poder, capaz además de garantizar el derecho a la información y la libre expresión del pensamiento, función que el periodismo en los medios gráficos, radial y televisivo no desarrolla[iii]. Sin embargo, según reflexiona Carlos Scolari[iv], especialista en Comunicación y Semiótica Digital, “el periodismo digital sufrió el mismo proceso ascendente descendente de las punto.com. Se esperaban grandes negocios que no funcionaron tal cual las grandes empresas lo esperaban”. De todos modos, Scolari nos plantea un tema que puede responder al interrogante sobre el aporte específico del periodismo electrónico: la renovación no reside en el modo de hacer periodismo de los medios digitales sino en el modo con que la gente los lee. “La pantalla está imponiendo nuevos modos de lectura y la prueba de esto es que los medios impresos adquieren elementos de la página digital. El texto electrónico remodela cognitivamente a los usuarios y a su vez éstos remodelan los textos electrónicos (interfaces) al usarlos”. Citando a Mc Luhan[v] quien escribió hace tres décadas “nosotros conformamos nuestros objetos y ellos nos conforman a nosotros”, concluye que los diarios on-line promueven un modo de lectura fragmentada, atomizada. Pero que, también hoy en día, los diarios impresos promueven un modo de lectura similar. Citando nuevamente a McLuhan y su concepto de que los nuevos medios modifican a los viejos, Scolari agrega que “las interfaces no mueren sino que se recombinan en nuevas interfaces. Seguirá habiendo diarios impresos y digitales, libros en papel y en PDF”. Quizás no nos enfrentemos a un nuevo modo de hacer periodismo, pero sí a un nuevo modo de lectura por parte del receptor, una modalidad que delegaría en el lector buena parte de la tarea de construir la información. Esto nos lleva a considerar el problema del texto digital como soporte.
Una cultura hipertextual
Un laberinto de símbolos… Tsui Pen diría una vez:
Me retiro a escribir un libro.
Y otra: Me retiro a escribir un laberinto. Todos imaginaron dos obras.
Nadie imaginó que libro y laberinto eran un solo objeto.
Jorge Luis Borges, El jardín de senderos que se bifurcan El texto digital se organiza en torno a la noción de hipertexto. Este término con acepciones diversas en el campo de los estudios lingüísticos, asume una nueva significación en el ámbito de las ciberculturas. En su libro Tecnologías de la inteligencia, el francés Pierre Lévy[vi] considera un aspecto tecnológico y un aspecto metáfórico de la hipertextualidad. En un sentido muy simple, un hipertexto es un conjunto de textos unidos por enlaces o links. Pero Lévy utiliza este concepto como metáfora de una tecnología intelectual que abarca el trabajo colectivo distribuido entre conjuntos de máquinas y humanos, con el objeto de aumentar el funcionamiento de los grupos. Para Lévy, el hipertexto es una metáfora que representa el trabajo en colaboración entre grupos de máquinas (redes) y grupos de humanos (comunidades). Si bien la digitalidad es la materia del hipertexto, no es su condición única. Para Alejandro Piscitelli, bien podría considerarse que esa condición metafórica a la que Lévy se refería lo transforma en “un concepto útil para describir la estética y la cultura de nuestro tiempo: los acontecimientos no se desenvuelven linealmente, las posibilidades narrativas son múltiples, las narrativas se desarrollan como procesos interactivos entre autor y lector (Piscitelli, 2003)”. Todos estos conceptos están presentes en la red pero también se encuentran en otros soportes: en la obra de Borges o de Cortázar, en el cine que provoca un quiebre de la narrativa lineal, todos estos hechos culturales presentan rasgos de hipertextualidad y requieren del lector una modalidad de lectura participativa. Según Carlos Scolari[vii], pueden rastrearse huellas de un lógica hipertextual en sus precursores literarios: Lewis G. Carroll, Tennyson, Jorge Luis Borges, James Joyce, Julio Cortázar, Italo Calvino o William Burroughs. “Toda la obra de Jorge Luis Borges está permeada por ciertas imágenes -como el laberinto o la biblioteca- que reenvían a una concepción nelsoniana de la literatura: un mundo en el cual los textos no existen de manera aislada sino como parte de una “red proteiforme” (el concepto es de Ted Nelson). La literatura de Borges es una constante alusión a otros textos: la narrativa del escritor argentino está llena de referencias a textos apócrifos, olvidados o desaparecidos que ponen continuamente en discusión su origen”[viii] Interactividad: la nueva relación autor-lector El hipertexto reduce las distancias entre las figuras del autor y el lector. Según George Landow[ix], el hipertexto “elimina la linealidad de la imprenta, liberando a cada párrafo de una colocación dentro de un orden secuencial y amenazando con transformar al texto en un caos…” y además: “se destruye la idea de un texto unitario y estable”. Esta carencia de unidad demanda un lector que se comprometa en la construcción del sentido del texto. El hipertexto “implica un lector más activo, un lector que no sólo elige sus recorridos de lectura, sino que también tiene la oportunidad de leer como si fuera autor”. A la lectura lineal que impone el texto impreso se agrega un nuevo hábito de lectura que surge del acceso al hipertexto, una lectura arborescente o en profundidad a partir de hipervínculos. El autor, de este modo, cede parte de su tarea al lector, al modo del Cortázar de Rayuela, tendencia que se acrecienta en tiempos de Internet a partir de la escritura en colaboración: una creación interactiva a partir del aporte de autores que participan desde contextos geográficos, sociales y culturales diversos y en tiempos también diversos.
De este modo podríamos considerar que la hipertextualidad es una característica de ciertos hechos culturales contemporáneos, una tendencia que Internet no crea sino que sólamente incrementa. Pero es hora de dejar de analizar las luces para sugerir las sombras… El mito de la poshumanidad
¿Qué es lo real? ¿Cómo definís lo real? Si te referís a lo que podés sentir, probar y ver, lo real está hecho de impulsos eléctricos que tu cerebro interpreta. El mundo que conoces, el mundo que conociste a fines del siglo XX, hoy sólo existe como parte de una simulación interactiva llamada la Matrix. Has estado viviendo en un mundo de sueños, Neo. Este es el mundo tal cual existe hoy: bienvenido al desierto de lo real. Matrix (Morpheus le habla a Neo)
En su libro Post/televisión[x], Alejandro Piscitelli cita a la psicoanalista Sherry Turkle y sus estudios sobre los fenómenos de multiplicación del yo a partir de los juegos interactivos. También relaciona ese tema con ciertos temores, quizás anticipados por la ciencia ficción, sobre el mito de la poshumanidad. Si pensamos en películas como Blade Runner, Matrix o Minority Report, que anticiparon un futuro poshumano parecería que ya desde la década del 40 autores como Philippe Dick imaginaron un futuro sombrío para esta alianza del hombre con la máquina, como si al delegar funciones intelectivas e incluso biológicas- pienso en la manipulación genética, por ejemplo-, al transferir lo específicamente a humano a la máquina, perdiéramos una parte de esa humanidad. Hace poco visitó nuestro país Hervé Fischer, un sociólogo, escritor, artista y filósofo francocanadiense. Considerado uno de los más destacados especialistas en nuevas tecnologías a nivel mundial, Fischer declaró en una entrevista[xi]: “estamos desarrollando un simulacro de la realidad, un mundo virtual paralelo, que nos fascina, porque permite soñar que podemos lograr lo que deseamos. No tiene materia, es fluido y nos atrae por la falta de resistencia”; pero agrega que, al mismo tiempo, “refleja al mundo real, y por eso, allí encontramos también pornografía, explotación del ser humano, criminalidad, como en la realidad”. Frente a eso, Fischer se plantea una pregunta que fue el eje de uno de sus libros[xii]: “¿Asistiremos, sin espíritu crítico, al triunfo de los ciberprimitivos? El choque digital será tan decisivo para la aventura humana como lo fueron la edad del fuego o la edad de piedra. Por eso, es urgente que repasemos los fundamentos del humanismo para manejar nuestro destino”. En su último libro, CiberPrometeo, Fischer imagina un posible post-humanismo, un futuro que para algunos ya llegó, en el que el sueño de la omnipotencia alimentado por la cibercultura conduce sólamente a la constatación de nuestra íntima fragilidad.
Publicado originalmente en la revista digital Dixit del Instituto Grafotécnico, noviembre de 2003
[i] Editorial del jueves 13 de noviembre de 2003.
INTERLINK HEADLINE NEWS No. 3209 ISSN 1514-349X
del jueves 13 de noviembre de 2003 EDITORIAL: PREGUNTAS SIN RESPUESTAS.
Preguntas a cargo de Mariel Ortolano. * Hace pocos dias recibi una nota tachonada de preguntas que no tengo lamenor idea de como responder. Pero estas preguntas por sí solas valen muchola pena así que se las mando a ver si alguno sabe de qué van.
* Estimado Alejandro: Te envío estas preguntas que espero funcionen como simples disparadores dealguna reflexión tuya sobre temas que considero de mucho interés paradifundir a través de la revista digital que estamos intentando producir enla Escuela Superior de Periodismo del Instituto Grafotécnico. Desde mi áreade incumbencia, la semiología, también espero que tus comentarios puedanllegar a los alumnos de Semiótica III de la carrera de Comunicación Socialen UCES, ya que, con la ayuda invalorable de Pablo Mancini, estamosorganizando la página digital de la cátedra. Te agradezco anticipadamente tu colaboración, ya que conozco la ingente cantidad de actividades que teocupan actualmente.
Nuevamente, muchas gracias y te envío un saludo afectuoso. * La hipótesis de tu seminario sobre periodismo digital es que lastecnologías cambian nuestro modo de pensar y que nuestros modos de pensarcambian las tecnologías. ¿Podrías comentarnos cómo aplicarías esta hipótesisal surgimiento y desarrollo del periodimo digital?
* Hoy en día es inevitable el debate entre quienes defienden la cultura deltexto impreso contra la invasión del texto eletrónico. Hay quienes piensanque el periodismo digital atenta de algún modo contra la permanencia de losdiarios y revistas. ¿Significa realmente un cambio sustancial para el ámbitoperiodístico la aparición de publicaciones digitales? ¿Cuál es laespecificidad del aporte del periodismo electrónico? * En una entrevista dijiste una vez que la aparición de cada nuevo medio decomunicación significó en realidad una profundización en la brecha quesepara a quienes tienen poder adquisitivo para acceder a ellos y quienes noy mencionaste una nueva categoría de exclusión: los infopobres, los nuevosanalfabetos funcionales. ¿Cómo evaluás esta realidad desde tu cargo degerente del portal Educ.ar? ¿Puede enfrentar la educación en la Argentina el desafío de las nuevas tecnologías de la información?
* Desde Educ.ar se intenta difundir y fomentar el desarrollo del weblog como herramienta educativa. ¿Podrías aclarar cómo funciona un weblog y comentar cuál sería su aporte al ámbito de la comunicación? * El texto digital se organiza en torno a la noción de hipertexto. Estetérmino con acepciones diversas en el campo de los estudios lingüísticos,asume una nueva significación en el ámbito de las ciberculturas. En estesentido y citando a Pierre Levy te referiste en tu curso a un aspectotecnológico y un aspecto metáfórico de la hipertextualidad. Me gustaría quecomentaras esta noción y de qué manera la hipertextualidad puede ser unacaracterística de la cultura contemporánea.
* Algunos autores observan con temor el avance de las ciberculturas yesgrimen como argumento la modalidad arreflexiva de lectura que propicia eltexto electrónico. Vos hablaste de un nuevo hábito de lectura que surge delacceso al hipertexto, una lectura arborescente o en profundidad a partir dehipervínculos. ¿Podrías aclarar este concepto? * Me pareció interesante un comentario tuyo sobre el aporte de Internetrelacionado más con un incremento en el hábito de la escritura que de lalectura misma y también a una modificación en la relación autor-lector, deuna creación interactiva en la que se elaboran textos de elaboracióncolectiva. ¿Podrías ampliar esta observación sobre la escritura enInternet?
* En tu libro Post/televisión citás a la psicoanalista Sherry Turkle y susestudios sobre los fenómenos de multiplicación del yo a partir de los juegos interactivos. También relacionaste ese tema con ciertos temores, quizás anticipados por la ciencia ficción, sobre el mito de la poshumanidad. Si pensamos en películas como Blade Runner, Matrix o Minority Report, que anticiparon un futuro poshumano parecería que ya desde la década del 40 autores como Philippe Dick imaginaron un futuro sombrío para esta alianza del hombre con la máquina, como si al delegar funciones intelectivas e incluso biológicas (manipulación genética) en la máquina, al transferir lo específicamente a humano a los robots, perdiéramos una parte de lo humano. ¿Qué podrías comentar al respecto? * Finalmente, una de las ideas más provocadoras que desarrollaste en tuslibros tiene que ver con el postular una crisis radical del pensamientofilosófico disparada en cierto modo por las nuevas tecnologías de lainformación: la instauración de un pensamiento posplatónico. ¿En quéconsiste este viraje en la modalidad del pensamiento? ¿Qué significa operar posplatónicamente?
[ii] Tecnologías de la inteligencia. El periodismo en la era de Internet (curso de periodismo digital coordinado por Alejandro Piscitelli para la Universidad Santo Tomás de Aquino de Tucumán).
[iii]En una investigación publicada por la Fundación AUNA losperiodistas José Manuel Cerezo y Juan Manuel Zafra concluyen que Internet ha cambiado, sobre todo, tres aspectos de la profesión periodística, como son el control de las fuentes y la veracidad de la información, la capacidad de influencia de la prensa y la menor diferenciación de unas cabeceras respecto a otras. Puede consultarse el informe en www.elperiodistadigital.com.
[iv]Carlos Scolari es profesor de Teoría de la Comunicación y Comunicación Digital en la Universidad de Cataluña. El weblog de su cátedra www.dialogica.ocm.ar/clics modernos contiene materiales muy interesantes sobre estos temas. Tuvo la amabilidad de responder algunas preguntas vía mail.
[v]McLuhan, M. La comprensión de los medios. Buenos Aires, Paidós.
[vi] Lévy, Pierre. Las tecnologías de la inteligencia. El futuro del pensamiento
en la era informática. Buenos Aires, Edicial, 2000.
[vii] www.dialogica.ocm.ar/clicsmodernos.
[viii] Ted Nelson fue quien utilizó por primera vez -en un congreso organizado en 1965- la palabra “hipertexto”.
[ix] Landow, G. Hipertexto, Paidos, Barcelona, 1996
[x] Piscitelli, Alejandro. Post/televisión. Ecología de los medios en la era de Internet. Buenos Aires, Paidós, 1999.
[xi] Publicada en www.educ.ar.
[xii] Fischer, Hervé. El choque digital, VLB Ediciones, 2001.
1 comment Septiembre 17, 2009
Convergencia tecnológica
| El martes 6 de junio nos visitó Alejandro Terzi, presidente de Ignis, Medios y Comunicación, y Vicepresidente de la Cámara Argentina de Centrales de Medios quien nos habló sobre los nuevos formatos comunicacionales a partir de los cambios sociológicos y culturales y de la convergencia tecnológica.Reproducimos una carta a Adriana Amado Suárez, directora de la carrera de Comunicación Social, en relación con este evento.Estimada Adriana:Ha sido muy buena la disertación del Sr. Alejandro Terzi. Celebro las iniciativas de la universidad por recrear constantemente la formación de sus alumnos también fuera de las aulas. Me atrevo a escribirle este correo luego de recibir la apelación hecha por usted hacia nosotros, los alumnos, a verter nuestras inquietudes y propuestas. Dicho esto, van aquí estas líneas con todo mi respeto. Resulta que a mí francamente me inquieta cuál es el lugar que les cabe a los comunicadores dentro de la sociedad actual. Evidentemente, trabajar en grandes empresas o en medios reconocidos no ha de ser la aspiración de todos, ni mucho menos, la única posibilidad que se abre a los profesionales en comunicación. Solo es una cara de la moneda, quizás la más prometedora económicamente. La otra cara tal vez pueda ser bien cercana a la educación y a la defensa frente al avasallamiento de información y propuesta de venta que vivimos hoy día, o a una propuesta de trabajo contra la manipulación y dominio de los grandes medios de comunicación hacia la sociedad, una propuesta de comunicación que no esté tan unida a las especulaciones y relaciones con los grupos de poder. ¿A qué quiero llegar con esto? A mi entender ha sido muy bueno el planteo sobre la realidad actual de los medios de comunicación insertos en la sociedad que ha hecho el Sr. Terzi. Dado el sistema actual de cosas parece que todo sigue un ritmo frenético y que el devenir del pueblo es acomodarse al mismo e incluso tomar las necesidades que se inventan como propias, a través de un proceso inconsciente, ya que, como bien dijo el Sr. Terzi, cada vez más las marcas han comprendido que deben trabajar sobre la mente y sobre las emociones. Los medios de comunicación caminan al paso que llevan las empresas y las marcas. Los diarios, la tv y la radio son empresas y funcionan como tales. Desde mi óptica y para simplificar un poco los términos, podemos ver claramente dos posiciones de los comunicadores frente a su comunidad. La postura que ha mostrado el Sr. Terzi, donde el profesional aplica sus estudios para interpelar a las emociones y los instintos de los individuos con el fin de crear una necesidad de compra o producir una imagen favorable para una institución y, por otro lado, la figura de quien quiere favorecer y propender a que el pueblo tenga una actitud crítica frente a la gran fuerza que constituyen tanto empresas como medios (o ambos relacionados). Está visto que individualmente y con poca formación un individuo será muy fácil de manipular; es aquí, como dice U. Eco, donde quizás se deba colaborar para ejercer alguna resistencia ante una sociedad que se vuelve cada día más perversa y apunta a la mediocridad. Un pueblo inculto es más fácil de dominar: personalmente veo confirmaciones de esta sentencia a diario, cuando veo las propuestas de la televisión que intentan abolir toda crítica, que lo único que buscan es apelar a las emociones y desde allí imponer su concepción del mundo. Esto vuelve a repetirse en los grandes grupos de medios que controlan radios, diarios y canales de tv; en su relación con las empresas y las estrategias desinformativas; etc. Dicho esto, a lo que quiero llegar es a que luego de haber visto a lo largo de tantas materias cómo es el funcionamiento y manejo de la información, desde dónde se trabaja con la publicidad, cuáles son los objetivos de las grandes empresas, creo que estamos en condiciones de pensar hacia dónde queremos apuntar con nuestra profesión, pues si nunca lo cuestionamos quizás estemos contribuyendo a algo así como la desinformación y reproduciendo constantemente mediocridad funcional. ¿Cuál es mi propuesta? Me encantaría que se pueda dar un debate sobre este tema. Sobre cómo pensamos insertarnos el día de mañana como comunicadores. Mostrar que no hay una sola salida. Enlaces con la educación popular. Contactar a algún profesional que trabaje desde este otro lado. Cordialmente, Marcos Pearson “Solo el amor convierte en milagro el barro” |
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Celulares: el diálogo escrito de los jóvenes
Por Mariana Cabrera
Quienes nacieron a partir del año 1988 constituyen la generación para la cual el teléfono celular ha formado parte de sus vidas desde siempre, por lo que la apropiación que han hecho y el grado de familiaridad alcanzado con ese dispositivo difiere sustancialmente de lo que ha ocurrido con los adultos, generalmente más reticentes a la incorporación de nuevas tecnologías. La telefonía celular y sus diferentes aplicaciones superan ampliamente los límites de la imaginación de cualquier usuario “común”. Hoy esta problemática constituye todo un fenómeno que condujo a la consultora argentina Carrier y Asociados a llevar a delante una investigación acerca de las diferentes variables que influyeron en la integración de esta tecnología como un dispositivo personal de los jóvenes entre 12 y 18 años. Según los datos arrojados por “Los adolescentes y el celular”, investigación encarada recientemente por Carrier y Asociados, el éxito del celular entre jóvenes de 12 y 18 años se debe fundamentalmente a que este segmento ha dejado de percibirlo como un medio de comunicación complementario –tal lo fue en sus orígenes- para pasar a ocupar el lugar de dispositivo personal.
Cuatro factores inciden en este proceso. Como primera medida marca el comienzo de la independencia del individuo, el celular ocupa un lugar similar al de la entrega de las llaves de la casa, instrumento simbólico que lo convierte manifiestamente en “adulto”. En segunda instancia, actúa como ansiolítico para los padres, a quienes proporciona una cierta garantía de seguridad de movimiento. En tercer lugar, su uso contribuye a la creación de un espacio discreto, separado del de sus padres, y posibilita al mismo tiempo que tomen contacto con estos cuando exploran nuevos espacios. Finalmente, actúa como medio de coordinación familiar, en tanto resuelve problemas de organización y logística del grupo.
No hace mucho tiempo atrás eran los padres quienes instaban a sus hijos a utilizar un teléfono celular; hoy son los jóvenes los que toman la iniciativa y lo solicitan. Sus amigos ya tienen uno y obtenerlo es un elemento más que más para marcar la partencia al grupo, reafirmando la identificación. Es que la telefonía móvil se adecua perfectamente a la movilidad que caracteriza al adolescente. Le permite sentirse cerca, disponible y estar al tanto de lo que hacen los demás. Brinda la ilusión de no perderse nada, dado que la disponibilidad inmediata es un elemento central para sostener el rol como miembro activo del grupo de pertenencia.
La tecnología ha contribuido a cambiar gradualmente los hábitos y estilos de comunicación. El uso de los mensajes de texto –SMS- caracteriza a esta generación posterior a 1988. Desde un principio los jóvenes identificaron el uso de la voz con los adultos, percibiendo esta nueva forma de comunicarse como un sustituto más adaptado a sus necesidades y gustos. Es inusual que manden un solo mensaje cunado se comunican con sus pares. Generalmente el primer mensaje tiende a generar un intercambio que deriva en un diálogo escrito. Los padres usan cada vez más este sistema, ya que muchas veces es la única manera de mantener contacto con sus hijos.
Si bien la mayoría continúa usando el teléfono de línea para mantener conversaciones largas, los mensajeros instantáneos de internet lideran posiciones a la hora de entablar comunicaciones con más de una persona a la vez. Pero lo cierto es que lo jóvenes de hoy equiparan al celular con estos dos medios y no están dispuestos a renunciar a ninguno de ellos. El éxito de los celulares entre los adolescentes radica fundamentalmente en su capacidad para satisfacer dos necesidades básicas de esta etapa: la identidad y la comunicación.
Breve reseña cronológica de su evolución
Hacia fines de la década del ’90, sólo unos pocos adolescentes disponían de un teléfono celular. Su uso se limitaba básicamente a recibir llamadas de sus padres. La posesión de un teléfono móvil colocaba a su dueño en una posición de avanzada, y por lo tanto de liderazgo. El nuevo milenio trajo consigo la posibilidad de enviar y recibir mensajes de texto –SMS- por este medio, transformándolo en un ICQ portátil. Las dificultades que este intercambio representaba eran las propias de la propagación tecnológica, en tanto requería de la compatibilidad entre equipos –de los que no todos disponían- y empresas proveedoras del servicio. Para el año 2003 el uso del celular se extendió entre los jóvenes limitándose a ciertas salidas, generalmente nocturnas o durante el fin de semana, que incentivaba a los padres a prestarles o proporcionarles uno para que pudieran acceder al servicio de radio taxis o remises. El uso de SMS aún encontraba dificultades para su propagación.
El 2004 marcó el despegue. Las ventas de celulares mostraron un notable crecimiento. Éste dejo de ser percibido como un objeto suntuario, propagándose por todos los sectores sociales. A medida que la comunicación entre los jóvenes por este medio se hacía cada vez más frecuente, su uso se iba ampliando. El celular comenzaba a constituirse en elemento de socialización. Para entonces, su principal atracción era la capacidad SMS. Las conversaciones quedaron relegadas a un tipo de comunicación accesoria, requisito paterno fundamentalmente, y el envío de mensajes de texto comenzó a difundirse entre pares, por contagio.
El año pasado, el celular terminó por adquirir status de dispositivo personal. El uso de la voz queda subordinado al mundo adulto y a las emergencias. Por su parte, el uso de SMS queda claramente establecido como la forma de comunicación que define al segmento de jóvenes de 12 a 18 años, quienes manifestaron que sería esto lo que más extrañarían si tuviesen que prescindir del celular. Las nuevas funcionalidades de los equipos más modernos resultan clave también en este proceso de apropiación. El reloj y la alarma del teléfono impulsaron la caída en desuso del viejo despertador y del reloj pulsera. Juegos, mensajitos y MP3 son los mejores aliados para “matar el tiempo”. Cámaras fotográficas y filmadoras incorporadas permiten el registro instantáneo de momentos cotidianos. Los jóvenes de hoy ya no se satisfacen con tener un celular, sino que buscan actualizarlo permanentemente. Así, sacan el mayor provecho de los recursos tecnológicos a su alcance para satisfacer las necesidades de protección, vínculo con los pares y entretenimiento
17 comments Mayo 17, 2006
Quiénes somos…
Quienes integramos la cátedra de Semiótica de los Medios Contemporáneos (UCES) queremos abrir este espacio de reflexión y hacerlo participativo a todos los que, dentro y fuera de nuestras clases, quieran conversar con nosotros sobre los problemas de nuestra sociedad mediatizada y los múltiples cruces de sentido que promueven las producciones culturales hoy en día: diarios, televisión, cine, Internet, los seres urbanos vimos nuestra vida, nuestra subjetividad quizás, modificada por su presencia….Nuestros hábitos de consumo, nuestras prácticas cívicas han cambiado con ellos y por ellos… Y una pregunta que renueva la discutida teoría de McLuhan: ¿nuestra propia identidad se perfila diferente ante cada nuevo medio que creamos y con el que interactuamos? ¿Se instaura en la bisagra de los siglos XX y XXI una nueva y oscura subjetividad _oscura por fascinante, por riesgosa, por incierta_ en esta sucesión de vínculos virtuales más y más sofisticados? ¿La fusión del hombre y la máquina en el intento de aumentar la inteligencia global lo conducen a derribar las barreras de la incomunicación o lo sumen en el aislamiento de un simulacro de relación, de una fría copia de la auténtica comunicación humana?
Quien hoy está a cargo de esta cátedra debe este espacio digital al aporte de sus alumnos y colaboradores que la obligan a no retirarse al refugio de la reflexión anónima y académica y la exponen entonces al desafío de crecer.
Un agradecimiento especial para Pablo Mancini, que me acompañó en la coordinación del Weblog del Grafotécnico, y me enseñó lo que sé sobre periodismo digital, el fenómeno de los blogs y un montón de temas más…
Mariel Ortolano.
Add comment Abril 2, 2006